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Medios oficiales de la URSS califican de "absurdo" el rumor sobre la jubilación de Breznev

Los rumores sobre la próxima jubilación del líder soviético, Leónidas Breznev, fueron calificados ayer de "absurdos" y "carentes de base" por un funcionario del Ministerio de Asuntos Exteriores soviético. Este desmentido no ha servido, sin embargo, para disipar las dudas de la mayor parte de los observadores occidentales en Moscú.En efecto, la eventual retirada de Breznev de sus cargos de jefe de Estado y secretario general del Partido Comunista de la Unión Partido Comunista de la Unión Soviética (PCUS) es considerada como "posible" por buen número de diplomáticos y corresponsales en Moscú, a pesar de que este acontecimiento no tendría ningún precedente en la historia del régimen soviético.

En cualquier caso, es ya de por sí significativo el hecho de que este rumor haya calado hondamente en ciertos círculos diplomáticos de Europa occidental, que suelen caracterizarse por su prudencia.

Eso denotaría que los rumores proceden de fuentes oficiosas soviéticas. En este caso -estiman algunos observadores-, el rumor tendría importancia en sí, al margen de que sea rigurosamente cierto o no.

La filtración de la posible jubilación de Breznev indicaría que indeterminados sectores cercanos al poder pueden estar sondeando la acogida que tal decisión tendría en el exterior de las murallas del Kremlin.

El fenómeno no es nuevo. Sin ir más lejos, a comienzos del presente año fueron fuentes oficiosas soviéticas las que lanzaron la noticia de que dos amigos de Galina, la hija de Breznev, habían sido detenidos por cometer delitos económicos.

Esto era un claro síntoma de que se había desencadenado ya la lucha por la sucesión, cuando los sectores más inmovilistas del Kremlin empezaban a temer por su futuro después de la muerte del guardián de la ortodoxia, Mijail Suslov, quien dejaba vacante con su fallecimiento el papel de número dos.

Por aquella misma época, se extendió el rumor -dado por auténtico en medios oficiosos soviéticos- de que el vicepresidente del KGB, Semion Tsvigun -que formaba parte de la familia política del líder soviético-, se había suicidado al no poder resistir la depresión que le causó el escándalo protagonizado por los amigos de Galina.

Estos precedentes otorgan significado a los actuales rumores sobre la dimisión de Breznev. El hecho de que ciertos sectores oficiosos den como segura su jubilación -concluyen algunos observadores- significaria que, al menos, hay quienes estarían deseándola.

El oficio de kremlinólogo, bastante en desuso durante los años estables del breznevismo, parece empezar a tomar nuevo auge. Los pequeños detalles pueden convertirse en indicios. Para tratar de conocer con mediana exactitud qué sucede en el Kremlin sólo quedan dos soluciones: la especulación y la espera.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 8 de septiembre de 1982

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