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España aceptará la renegociación de la deuda exterior solicitada por el Banco Nacional de Cuba

Joaquín Estefanía

El presidente del Banco Nacional de Cuba, Raúl León Torres, confirmó ayer en La Habana a los jefes de las misiones diplomáticas acreditados en la capital cubana la solicitud de renegociar una parte de la deuda exterior de dicho país, pidiendo una moratoria de diez años. Al mismo tiempo se conocían las primeras reacciones de las autoridades españolas sobre la cuestión, afirmando que el Gobierno español aceptará con toda seguridad la moratoria, en lo que respecta a la parte de deuda que afecta a España, alrededor de cuatrocientos millones de dólares (más de 40.000 millones de pesetas).

Los países a los que se ha dirigido el Gobierno cubano a través de su banco emisor son, además de España, los siguientes: Argentina, Japón, Canadá, Francia, Gran Bretaña, Suiza, Holanda, República Federal de Alemania, Bélgica, Suecia, Finlandia, Austria, Dinamarca, México, Portugal, Uruguay, Líbano, Argelia, Libia, Angola, Irak, India, Perú, Panamá, Yugoslavia y la sección de intereses de Washington.Según la agencia Efe, el Gobierno español aceptará con toda seguridad la renegociación de la deuda exterior cubana, "ya que es la única forma de conseguir cobrar los más de 40.000 millones de pesetas que nos deben. Aceptar la renegociación de la deuda es la solución menos mala, ya que, en caso contrario, no hay prácticamente ninguna posibilidad de cobrar este dinero". Nada más recibir la solicitud cubana, representantes de la vicepresidencia económica del Gobierno iniciaron conversaciones con las autoridades cubanas y con las entidades españolas pilladas con créditos por La Habana (entre las que no figura el Banco de Santander, como erróneamente se decía en la información de EL PAIS de ayer).

El Banco Nacional de Cuba ha anunciado la presentación de un amplio informe económico, con los datos que justifican la solicitud de renegociación de la deuda exterior, para, "en un clima de mutua comprensión, requerir un plazo no mayor de noventa días para llevar a cabo el examen conjunto de la situación y lograr un acuerdo de reestructuración de la deuda que permita restablecer la plena normalidad en las relaciones financieras y comerciales y ofrecer a las mismas una perspectiva alentadora para todas las partes".

La petición de las autoridades cubanas, en concreto, es la siguiente: postergación de las amortizaciones de principal que resta abonar en el presente año y durante los años 1983 a 1985, que serían efectuadas en un período de diez años, incluyendo dentro de dicho término tres años de gracia y el período adicional que se requiera en cuanto a las amortizaciones de 1982, de manera tal que la reanudación de estas últimas no tenga lugar antes de 1986; continuar abonando intereses sobre la deuda total, así como comisiones y otros gastos habituales en las operaciones bancarias; los préstamos y depósitos a corto plazo no se incluyen en la negociación.

La deuda exterior cubana afectada asciende, según fuentes consultadas por este periódico, a unos 1.500 millones de dólares. Según una información publicada ayer por el Wall Street Journal, el total de la deuda exterior cubana oscila entre 10.500 y 11.000 millones de dólares, de los que unos 7.500 millones son a la Unión Soviética y 1.800 a Gobiernos occidentales.

El diario destacaba que la deuda de Cuba con bancos del mundo industrial, calculada por el Banco de Compensaciones Internacionales de Basilea en 1.600 millones de dólares a finales del pasado año, sin incluir lo que debe a otros países en desarrollo, principalmente a México, no afecta a los Estados Unidos, excepto 37 millones que debe a bancos con sucursales norteamericanas.

La fuerza que el Gobierno cubano tiene al pedir la renegociación de la deuda -definida por la alternativa de "o se concede la moratoria o no se puede pagar"-, le hace poner sus condiciones.

Las condiciones cubanas

El Banco Nacional de Cuba las ha explicitado: los bancos corresponsales no exigirán depósitos colaterales por el importe de las cartas de crédito emitidas o que en el futuro emita el banco cubano; que el país pueda continuar percibiendo sin obstáculo alguno el valor de las exportaciones de bienes y servicios que efectúe y se respeten sus activos internacionales; que las firmas suministradoras del mercado cubano sigan manteniendo la confianza en dicho país y consecuentemente no exijan como condición para la ejecución de los contratos vigentes o de los que puedan suscribirse en el futuro, que el pago se efectúe mediante la confirmación por bancos extranjeros de las cartas de crédito emitidas por el Banco Nacional de Cuba; que las instituciones de seguro de crédito a la exportación de los países acreedores continúen otorgando coberturas para las exportaciones dedicadas a Cuba; por último, que el país pueda realizar las importaciones indispensables para su industria exportadora y los consumos y servicios esenciales a la población, que los ingresos previstos permiten y que brindan pleno respaldo a las cartas de crédito del banco emisor cubano.

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