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Calvo Sotelo reconoce que no será 'cabeza de cartel' en las próximas elecciones

El presidente del Gobierno, Leopoldo Calvo Sotelo, confirmó ayer la probabilidad de que no sea él quien figure en cabeza de cartel en las próximas elecciones generales, sino Landelino Lavilla. En una conferencia de Prensa -sexta que concede como jefe del Ejecutivo-, Calvo Sotelo se esforzó en minimizar los rumores sobre discrepancias en el Gabinete o sobre sus divergencias personales con el nuevo presidente de UCD.Esta conferencia de Prensa se realizó tras el Consejo de Ministros de ayer, que nombró a Jaime Mayor Oreja sustituto de su tío Marcelino Oreja como delegado del Gobierno en el País Vasco. También nombró a Carlos Robles Piquer presidente del Instituto de Cooperación Iberoamericana, en sustitución de Manuel Prado. El vicealmirante Antonio Urcelay fue nombrado nuevo jefe del Estado Mayor Conjunto de la Junta de Jefes de Estado Mayor.

La fuerte crítica que realizó sobre la pastoral de los obispos vascos sobre la LOAPA y el apunte de que "Suárez no tiene razones objetivas para aboandonar UCD, porque el programa del partido no ha sufrido la más mínima desviación desde que se fundó", completan el índice de los temas prioritarios tratados.

"Dejar la presidencia de UCD puede traer la consecuencia de tener que dejar el primer puesto en las listas electorales", dijo Calvo Sotelo, quien aseguró que concurrirá a las próximas elecciones generales con UCD, "único partido en el que he militado y militaré".

"Tras el verano estaremos, de hecho, en una etapa preelectoral", dijo Calvo Sotelo, quien, en una breve introducción previa a sus respuestas, dijo que esta inminencia de las elecciones había justificado su cesión de la presidencia del partido a Landelino Lavilla y el hecho de que el protagonismo pase del Gobierno al partido: "Mi obligación es dar paso a ese protagonismo en la persona del nuevo presidente de UCD". En su declaración subrayó la "colaboración estrecha" entre Lavilla y él mismo en la operación de incorporar a UCD a "tres ministros importantes".

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Calvo Sotelo anunció que no hará más cambios en el Gobierno

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"Quiero subrayar que en todo lo ocurrido no pueden verse dos operaciones distintas -una de partido y otra de Gobierno-, sino una sola, programada y realizada de un modo conjunto y compartido. Nadie ha jugado por libre", dijo el presidente del Gobierno en su conferencia de prensa de ayer, básicamente dedicada a destruir la imagen que le presenta como un político en declive y recluido en La Moncloa, dependiente de la presidencia del partido, en la calle Arlabán. "No se trasladan poderes, se comparte desde ahora la responsabilidad del trance electoral".

Calvo Sotelo confirmó que ha decidido no hacer más cambios en el Gobierno. "Creo que tengo un equipo de gobierno eficaz y no me ha parecido oportuno proceder en las circunstancias actuales a otros cambios. Además, tengo la convicción de que no deben prodigarse los cambios de ministros, que producen siempre un trastorno inicial grave en la Administración y en el despacho de los asuntos públicos".

Calvo Sotelo negó que Lavilla le haya sugerido cualquier nuevo cambio en el equipo ministerial, aunque "yo seré siempre sensible a cualquier sugerencia del presidente del partido".

También rechazó el presidente que exista una paralización, de la Administración ni descoordinación entre los diversos departamentos del Gabinete: "El Gobierno está muy conjuntado, aunque a veces haya, como es lógico, algunas diferencias de criterio, o descuidos". Se refería Calvo Sotelo al hablar de estos descuidos a la referencia hecha por un periodista de la inclusión de publicidad del Ministerio de Educación en el diario ultraderechista El Alcázar.

Optimismo ante la recomposición del centro

Con un talante notablemente más animado que en otras ocasiones, Leopoldo Calvo Sotelo recalcó varias veces su optimismo ante la recomposición del centro político y las buenas perspectivas electorales que se abren ante ese espacio. "UCD va a las elecciones con la voluntad de ganarlas". No perdió ocasión de lamentar la salida de Adolfo Suárez de UCD, para la cual "no encuentro una razón objetiva" dijo, "ya que yo no me he desviado un ápice de la línea que Suárez dibujó".

Al negar cualquier derechización del partido, el presidente dijo que "no creía en la mayoría natural" y recordó que el documento "redactado por mí mismo" que aprobó primero el comité ejecutivo centrista y después el Consejo Político cerraba las posibilidades de la coalición con Fraga.

Poco después, un miembro del actual Gabinete señaló a este periódico su extrañeza ante el hecho de que Calvo Sotelo reclamase la autoría de dicho documento, "cuando fue redactado, como todo el mundo sabe, por una comisión en la que estaban Abril, Rosón, Enciso y Juan Antonio García Diez".

Aunque dió la impresión de tener tomada ya una decisión al respecto -"esa es una facultad que la Constitución reserva al presidente del Gobierno"-, se negó a adelantar cualquier pronóstico sobre la fecha de las elecciones, en las que "de ninguna manera es inevitable un triunfo socialista, como podría deducirse de algunos comentarios en la prensa y la radio".

Crítica a la pastoral sobre la LOAPA

Respondiendo a otras cuestiones, Calvo Sotelo condenó en términos inusualmente duros la pastoral de los obispos vascos sobre la LOAPA, en la que éstos descalifican la ley armonizadora de las autonomías. "Considero imprudente que hayan alzado su voz en este tema", "desafortunada intervención", "más que pastoral, a veces parece un lenguaje de manifiesto político", "introduce un elemento de confusión porque parece que sea eso lo que piensa toda la Iglesia española, y eso no es verdad", fueron algunos de los términos empleados por el presidente para definir la intervención pastoral, a la que el Gobierno dará réplica en la Comisión mixta Iglesia-Estado y en sus contactos con la Conferencia Episcopal, aunque no habrá nota verbal al Vaticano.

También se refirió Calvo Sotelo a la situación económica, "objeto de preocupación preferente del Gobierno", aunque, a continuación, trazó un panorama relativamente optimista, en el que el desempleo disminuye ligeramente y la balanza de pagos presenta una situación favorable. Tan solo en lo que respecta a la inflación reconoció que "estamos ligeramente peor de lo que habíamos deseado y previsto, ya que la evolución se encuentra por encima de lo contemplado en el Acuerdo Nacional sobre Empleo. Como conclusión, "habrá que proceder a revisiones salariales".

Admitió el presidente que no existía ningún pacto de legislatura para el período que queda, pero apuntó que, al menos en lo que se refiere a las minorías nacionalistas, "aún estamos a tiempo de reanudar el diálogo". Respecto a las tensiones surgidas entre el Gobierno y los autogobiemos vasco y catalán a propósito de la LOAPA, Calvo Sotelo añadió que "cuando el Tribunal Constitucional reafirme que la LOAPA no recorta los estatutos autonómicos, esta tensión disminuirá".

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 31 de julio de 1982

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