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Italia, escéptica ante el dictamen británico sobre la muerte de Calvi

En Italia nadie cree en el dictamen emitido por los jueces británicos sobre la muerte del banquero Roberto Calvi, que fue hallado ahorcado bajo el puente de Blackfriars, de Londres. Nadie piensa que se haya suicidado. Ni el hombre de la calle, ni los familiares del desaparecido, ni el mundo político, ni sus antiguos compañeros de fatigas del Banco Ambrosiano.

En opinión del vicepresidente de la comisión parlamentaria que investiga sobre la logia masónica Propaganda 2 (P-2), el senador comunista Calamandrei, la mayor parte de los razonamientos dados por el investigador judicial británico han confirmado, "en primer lugar, la imposibilidad física de un suicidio de Calvi". Y añade: "Me parece que, a pesar del dictamen inglés, la hipótesis del homicidio tiene todas las puertas abiertas, y habría que empezar de nuevo a investigar".

Los jueces romanos han pasado toda la información referente al caso Calvi a sus colegas milaneses, los cuales aún no han decidido si abrir por su cuenta -es decir, desde Italia- una nueva investigación judicial.

Por su parte, la familia del banquero suicidado ha anunciado ya, en una conferencia de Prensa, que presentará recurso ante el Tribunal Supremo inglés. Los mal pensados afirman que el interés de los familiares de Calvi por demostrar la tesis del homicidio podría estar motivada por un interés económico, ya que, al parecer, el banquero había depositado un seguro de vida de cuantia importante, que se perdería en caso de confirmarse el suicidio.

El vicepresidente del Banco Ambrosiano, Roberto Rosone -que sufrió un grave atentado del que acusó como cómplice al propio Calvi-, aseguró que la tesis del suicidio es inadmisible.

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