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Sentencia por la rebelión militar del 23-F

Los golpistas absueltos son declarados disponibles forzosos

Medios allegados al Ministerio de Defensa aseguraron ayer tarde a EL PAIS que los tenientes de la Guardia Civil absueltos en la sentencia dictada por el Consejo Supremo de Justicia Militar en la causa del 23-F, quedarán en situación de disponibles forzosos y no tendrán en consecuencia mando alguno sobre unidades. Algún consejero del máximo tribunal castrense ha tenido interés en precisar que junto a la sentencia, aprobada por mayoría de 9 contra 7, figuran varios votos particulares discrepantes.En círculos militares solventes, preocupados por el efecto desintegrador que la debilidad de la sentencia pudiera causar, se espera que, con independencia del recurso anunciado por el Gobierno, la autoridad competente proceda en consonancia con el artículo 1.011 del Código de Justicia Militar para evitar la continuación en el servicio de los oficiales absueltos.

El artículo mencionado dispone entre otras cosas que "se instruirá expediente gubernativo cuando se considere perjudicial la continuación de algún oficial o suboficial en el servicio por haber demostrado pública y manifiestamente una actitud contraria a la Constitución o al Jefe del Estado".

A tenor del artículo 1.0 13, "los expedientes gubernativos se instruirán en virtud de orden ministerial, por acuerdo del Consejo Supremo de Justicia Militar o por disposición de los capitanes o comandantes generales y director general de la Guardia Civil, ya obren estas autoridades por propia iniciativa, ya por consecuencia de informes o petición de los jefes a quienes corresponda".

Un coronel en activo señaló a EL PAIS que la sentencia olvida el artículo 34 de las Reales Ordenanzas para las Fuerzas Armadas, que literalmente reza: "Cuando las órdenes entrañen la ejecución de actos que manifiestamente sean contrarios a las leyes y usos de la guerra o constituyan delito, en particular contra la Constitución, ningún militar estará obligado a obedecerlas; en todo caso asumirá la grave responsabilidad de su acción u omisión".

Dada la hora en que se hizo pública la senteiricia no ha sido posible detectar la reacción que el fallo haya podido producir en las salas de banderas porque los jefes y oficiales habían abandonado ya sus destinos. La información remitida. por la cúspide del mando militar, la Junta de Jefes de Estado Mayor, fue enviada por télex y se recibió en las capitanías con acusado retraso sobre las noticias de las emisoras y agencias de noticias.

Algunos jefes de la Guardia Civil sólo aciertan a comprender las sentencias absolutorias para los tenientes del cuerpo como consecuencia de aquel escrito que, bajo la presión de sus armas, logró arrancar en la mañar, a del 24 de febrero de 1981 el ex teniente coronel Tejero de su interlocutor, el general Armada, acerca del desalojo de los secuestradores ocupantes y la liberación de los rehenes del Congreso de los Diputados.

El propio presidente del Gobierno, Calvo Sotelo, aclaró solemnemente ante el pleno del Congreso que las autoridades no se sentían en modo alguno obligadas a respetar condiciones obtenidas por las armas y, por lo tanto, absolutamente inválidas.

Un oficial general destinado en el Estado Mayor del Ejército señaló ayer a EL PAIS que la rotunda declaración del presidente del Gobierno, minutos después de conocerse el fallo de la sentencia, recordando que permaneció secuestrado bajo las armas de algunos de los ahora absueltos hubiera sido extraordinariamente oportuna cuando se provocó un gravísimo incidente por el testimonio coincidente del teniente general José Sáenz de Santa María ante el Tribunal. Un jefe del Ejercito, que formó en su día partedel servicio de documentación del almirante Carrero, dirigido por el entonces comandante José Ignacio San Martín, resaltaba ayer el desequilibrio de las penas aplicadas ahora a los golpistas en relación con las impuestas en su día a los miembros de la autodisuelta Unión Militar Democrática (UMD) que nunca pasaron de redactar unos papeles de marcado carácter democrático y que quedaron para siempre expulsados de las fillas del Ejército.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 4 de junio de 1982

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  • En la sentencia figuran varios votos particulares discrepantes