Miguel Vera, o la estocada de la tarde
No sé si por cálculo de azar o por simple casualidad, pues no en balde los toros y la lotería estuvieron estrechamente unidos, los únicos novillos con nobleza y docilidad correspondieron a Manolo Martín. El que abrió plaza tuvo mucho genio y Miguel Vera no le perdió la cara un momento. Pero donde consiguió entusiasmar fue con el cuarto, poco bravo con los caballos, al que toreó muy de cerca. Lo mejor fue su estocada, ejecutando la suerte con picardía, dándole el hombro al novillo-toro con muchas agallas. Triunfo merecido.Aguilar Granada trasteó con decoro a sus dos regalitos. Intentó faena donde debió sustituirla por una eficaz lidia por bajo acreditándose mejor como torero dominador. Así me dio la impresión de que quiso y no pudo.
Plaza de Barcelona
9 de Mayo.Novillos de Andrés Ramos Plaza, bien presentados pero difíciles, a excepción del terceo y sexto muy nobles. El cuarto fue condenado a banderillas negras. Miguel Vera: salida al tercio con división; oreja. Agadar Granda: silencio; salida al tercio. Manolo Martín: oreja; oreja.
Manolo Martín aprovechó los mejores novillos con dos faenas en las que abundó la feliz estética, manejando más la derecha. Lástima que dos faenas de mucha vistosidad y elegancia no tuvieran mejor coronación con la espada, pues ésta fue siempre bastante caída.
Con las banderillas destacaron Rafaelillo, Vidal y Cantero.


























































