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Crítica:MUSICA CLASICA
Crítica

El popularismo brasileño de Ernani Braga

El reciente estreno, por Teresa Berganza, de las canciones nordestinas, en el teatro Real, ha descubierto a muchos el nombre de un compositor brasileño de fuerte personalidad: Ernani Braga (Río de Janeiro, 1898). Como Oscar Lorenzo Fernández (más conocido entre nosotros), Francisco Mignone o Fructuoso Viana, Braga obedece al movimiento nacionalista de su país al buscar una expresión propia, más que servilmente folklorística, para la música del Brasil, corriente de la que es cima Heitor Villalobos y que estuvo animado por la conjunción de dos pensamientos: el del poeta Mario de Andrade y el del músico Luciano Gallet. De Gallet fue discípulo de Braga y de él aprendió a servir a la música brasileña.Si en un ciclo de canciones como el interpretado ahora por la Berganza, puede brillar de modo muy directo, el arte popularista de Braga, a partir de análoga sustancia creó el compositor de Río páginas de tanto interés y atractivo como Prenda minha, Cantigas praianas, o el Cuarteto Jacaré, galardonado en Sâo Paulo el año 1936. Dimensiones más amplias encontró la inspiración de Ernani Braga al rendir Homenaje a Carlos Gómez, fundador de la ópera brasileña con El Guaraní. La gran cantata demuestra el impulso expresivo de Braga, primero en llevar a la canción de concierto el tema popular A Casinha pequenina, tan divulgado después que lo lanzara la soprano Bidu Saya. Ernani Braga murió en 1948.

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