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Trump agrava su cisma con la OTAN y retira 5.000 soldados de Alemania

La salida se completará en los próximos seis a doce meses y dejará el despliegue de Estados Unidos en Europa en el nivel previo a la invasión de Ucrania

Militares en la base de la Fuerza Aérea de EE UU en Ramstein (Alemania), el 6 de junio de 2023. Heiko Becker (REUTERS)

El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, ha agravado de manera tajante su cisma con los aliados europeos. Después de semanas, y meses, de amenazar con tomar medidas para reducir el papel de su país dentro de la OTAN , su Departamento de Defensa ha confirmado a última hora de la tarde del viernes que retirará a 5.000 de los soldados que mantiene desplegados en Alemania.

La medida llega como represalia por la posición alemana acerca de la guerra contra Irán en general y, en concreto, por las declaraciones esta semana del canciller alemán, Friedrich Merz, en las que consideraba que Teherán está “humillando” a Estados Unidos en el conflicto. En un encuentro con estudiantes, el jefe del Gobierno alemán dijo que Washington no tenía “ninguna estrategia” y que “toda una nación” estaba siendo “humillada” por las autoridades iraníes, “sobre todo, por la así denominada Guardia Revolucionaria”.

Inmediatamente después de aquellos comentarios, Trump respondió con una dura andanada contra Merz. “Cree que no pasa nada si Irán tiene un arma nuclear. ¡No tiene ni idea de lo que está hablando!”, escribió en su red social, Truth. “¡No es de extrañar que a Alemania le vaya tan mal, tanto económicamente como en otros aspectos!”. El miércoles por la noche adelantaba que se estaba planteando una retirada de una parte de los soldados estadounidenses del país aliado.

El secretario de Defensa, Pete Hegseth, ha ordenado la medida “tras una revisión exhaustiva del despliegue en Europa y en reconocimiento de las necesidades y las condiciones sobre el terreno”, según ha declarado el portavoz del Pentágono, Sean Parnell. “Calculamos que la retirada se completará en los próximos 6 a 12 meses”, ha añadido.

Aunque Trump ha amenazado en diversas ocasiones con tomar medidas de represalia por lo que considera resistencia de los aliados en asistir a Estados Unidos en su guerra contra Irán ―o, en el pasado, por no querer cederle la soberanía de Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca, entre otras cosas―, es la primera vez que adopta una medida concreta. En los últimos días, también a raíz de los encontronazos con los aliados en torno a la guerra en el golfo Pérsico, el republicano ha insinuado que podría cerrar bases militares en España o Italia, o reconocer la soberanía de Argentina sobre las islas Malvinas, parte del Reino Unido, que las llama Falklands.

Este mismo viernes, Trump volvía a arremeter, a preguntas de un periodista, contra Italia y España, a cuyos gobiernos acusó de consentir que Irán “acabe por contar con un arma nuclear” tras su negativa a que EE UU use sus bases en la guerra contra Teherán.

Según los cálculos del Departamento de Defensa, la salida de ese contingente situará el número de tropas estadounidenses en Europa en unos 80.000 soldados, aproximadamente la misma cifra previa a la invasión rusa de Ucrania en 2022. Pero legalmente hay límites a la reducción que Washington puede aplicar a su huella militar en Europa: la ley de Autorización de Defensa estadounidense aprobada a finales del año pasado prohíbe al Gobierno reducir su presencia militar en el Viejo Continente por debajo de los 76.000 soldados.

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Qué efectos tendría retirar tropas de EE UU de bases en Europa
Trump antes de abordar el 'Air Force One', el viernes en Florida. Foto: Associated Press/LaPresse (APN)

Los legisladores introdujeron esa medida, precisamente, para impedir que el volátil Trump pudiera decidir de manera unilateral un recorte drástico a la presencia estadounidense que perjudicara la seguridad en ambos lados del Atlántico. La ley de Autorización de Defensa también prohíbe al Gobierno renunciar al puesto de comandante supremo aliado, el máximo mando militar de la OTAN y que tradicionalmente siempre ha ocupado un estadounidense.

La guerra de Rusia contra Ucrania obligó a Washington a partir de 2022 a reforzar otra vez sus fuerzas en Europa, que a finales de 2025 se estimaban en unos 84.000 efectivos. De estos, la gran mayoría, unos 68.000, están asignados de forma permanente a bases en diversos países: unos 36.400 a las de Alemania, principal punto de apoyo estadounidense en Europa; 12.600 más en Italia, otros 10.000 en el Reino Unido o casi 4.000 en España, según cifras oficiales de diciembre. A ellos se unen miles de militares más enviados en el marco de despliegues rotatorios —como los 10.000 efectivos destinados en Polonia o 1.700 más en Rumania— o para misiones temporales, de acuerdo con el Departamento de Defensa de EE UU.

En total, EE UU tiene 31 bases militares llamadas “persistentes” —que ha usado de forma continuada al menos durante 15 años y sobre las que ejerce algún grado de control operativo— en Europa (la mayoría en Alemania, Italia y el Reino Unido) y otras 19 instalaciones más a las que el Departamento de Defensa norteamericano —rebautizado como Departamento de Guerra por Trump— tiene “acceso” en el Viejo Continente. La mayoría son interoperables con las acciones y necesidades de la OTAN.

Se trata de bases aéreas, navales, guarniciones del ejército, sistemas de defensa antimisiles y centros de vigilancia que permiten a Washington mantener en territorio europeo unidades terrestres, buques de guerra de la Armada (entre ellos, destructores y un buque de mando anfibio, con base en España e Italia) y aeronaves del Ejército, la Armada y la Fuerza Aérea (como helicópteros, cazas, aviones de ataque electrónico, bombarderos, aviones de transporte y de cisterna y otros tipos de aeronaves). El centro de mando de las fuerzas estadounidenses, EUCOM, tiene su sede en Stuttgart, en Alemania.

Los efectivos estadounidenses en Europa también son los encargados de gestionar el arsenal nuclear norteamericano desplegado en el continente durante la Guerra Fría como elemento disuasorio ante la antigua Unión Soviética, pero también para evitar una proliferación de armas atómicas entre aliados de la OTAN, recuerda el Council on Foreign Relations en un informe sobre el estado de las fuerzas norteamericanas en Europa. EE UU llegó a tener casi 7.000 armas nucleares en Europa. Actualmente, se estima que mantiene un centenar de bombas termonucleares de gravedad, las B61, en bases en Bélgica —en Kleine-Brogel, que a finales del año pasado sufrió varios incidentes con drones sospechosos que sobrevolaron su espacio aéreo—, Italia, Países Bajos, Alemania y Turquía. Ninguno de estos países puede usar esas armas sin permiso de Washington.

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