Cartas al director
Opinión de un lector sobre una información publicada por el diario o un hecho noticioso. Dirigidas al director del diario y seleccionadas y editadas por el equipo de opinión

Catalán y valenciano

En la carta firmada por el señor Sastre Olamendi que el 18 de abril publica EL PAÍS, dicho señor desmiente el correcto tratamiento que su colaborador Eduardo Barrenechea dio a la lengua catalana, hablada tanto por los catalanes como los valencianos y mallorquines. Argumenta para ello dicho señor que la donominación "lengua valenciana" -dando a sobreentender así que es distinta de la lengua catalana- nos la dan los clásicos valencianos. Y esto, señor director, es una falacia, un razonamiento tendencioso y tramposo. La forma en que llamemos a una lengua no varía lo que en sí es la lengua misma: el nombre no hace la cosa. Porque si cierto es que algunos clásicos denominaron nuestra lengua como valenciana, también es cierto que otras veces la nombraron catalana, otras lemosina, pero siempre con perfecta conciencia de su unidad con la de Cataluña y Mallorca.La interrelación Cataluña-Valencia fue evidente, pues gran parte del antiguo reino fue repoblado con catalanes por Jaume I, y a los certámenes literarios de Valencia concurrían constantemente poetas catalanes y mallorquines. Ya el 31 de julio de 1400, en un documento de los jurados de Valencia a la villa castellana de Molla se le da el nombre català a nuestra lengua; el núcleo original del Llibre del Consolat del Mar procedía de Barcelona; muchas de nuestras grandes figuras, como Jaume Roig, Ausias March, Sant Vicent Ferrer, son de ascendencia directa catalana. Asimismo, muchos catalanes fueron asentándose en Valencia ejerciendo gran influencia cívica: el cronista ampurdanés Ramón Muntaner, casado con valenciana, fue dos veces jurado de Valencia; el escritor gerundense Eiximenis fue mentor de la burguesía valenciana; el leridano Joan Gilabert Jofre fundó el Hospital de Locos de Valencia...

La conciencia de unidad lingüística con Cataluña jamás se perdió, y, por ejemplo, ya en 1763, otro gran valenciano, el humanista Gregori Mayans, habla en carta a Ascensi Sales de "la lengua catalana, que estimo como propia". Los escritores de la Renaixença valenciana reconocieron también la unidad: Constantí Llombart, fundador en 1878 de la sociedad valencianista Lo Rat Penat, promovió ion catalanes y mallorquines la creación de una Academia de les Lletres Llemosines "per a no dotar motiu de rivalitats entre los pobles que parlen nostra llengua". Teodor Llorente fue presidente del Congrés de la Llengua Catalana, en 1906. Y el gran poeta Vicent W. Querol llamó català a nuestra lengua, actitud que mereció el elogio le Menéndez y Pelayo: "Sus Rimas catalanas, tan viriles y enérgias, primeras que un valenciano se atrevió a llamar así, con extrañeza de muchos de sus paisanos, aunque con estricta propiedad filológica, opuesta al vulgar error que entrañaba la palabra "lemosín"./

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