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Una plaza amable y difícil

La Maestranza es alegre, festiva y gusta del toreo güeno, que no le importa sea en cantidad, sino en calidad. Le va el toreo que llaman de pellizco, no agradece tanto la voluntad como la inspiración, se muere por el arte.Esto hace que la Maestranza, siendo condescendiente y amable, se convierta, a la vez, en una de las plazas más difíciles del mundo. Porque la inspiración llega o no llega; el arte, si no se atesora, es imposible producirlo, por mucha voluntad que ponga el torero.

Hasta tal punto es la inspiración y el arte objetivo de la afición sevillana, que con alguna frecuencia ni siquiera repara en aspectos fundamentales del espectáculo. Por ejemplo, el toro; por ejemplo, la lidia. Pero la autoridad tiene una misión irrenunciable y debe vigilar que el espectáculo no devenga en fraude. El toro de Sevilla puede autorizarlo terciado, mas no manipulado, fisicamente decrépito.

El tercio de varas hay que efectuarlo en regla y no existe razón para que la autoridad permita utilizar el peto excesivo y los mangitos antirreglamentarios que llevan habitualmente los caballos de picar en esta plaza.

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