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El proceso por la rebelión militar del 23 de febrero

El tribunal deniega la práctica de un careo entre Miláns e Ibáñez Inglés solicitado por el defensor de éste

Con el anuncio de la decisión del Consejo Supremo de Justicia Militar, constituido en Tribunal, de denegar la práctica de un careo entre Milans e lbáñez Inglés, solicitado por el abogado de éste, coronel Salvador Escandell, se inició la sesión de la tarde de la vista del juicio contra los 33 procesados por el intento de golpe de Estado del 23 de febrero. Consideró el Tribunal que la proposición de prueba había caducado cuando se anunció la vista para fallo del Consejo. Es la segunda ocasión en que esta práctica es denegada a Salvador Escandell, quien la semana pasada solicitó también, sin éxito, un careo entre Milans y Armada.

Intervino luego el abogado del general Armada, Ramón Hermosilla, quien afirmó que si no se había adherido a la protesta de los abogados cuando se denegó el primer careo, fue por considerar que las adhesiones no son suficientes a efectos de formular recurso de casación. Dijo, no obstante, que también se reservaba el derecho a pedir una prueba de careo, una vez que hayan concluido todos los interrogatorios.Por indicación del presidente del Tribunal, el fiscal inició el interrogatorio del coronel de la Guardia Civil Miguel Manchado García, jefe del Parque Automovilístico de la Guardia Civil el 23-F, para quien el fiscal pide una pena de quince años y, pérdida del empleo, acusado de haber accedido a la petición de Tejero de enviar los conductores que se hicieron cargo de los autobuses en los que se transportaron a los efectivos que ocuparon el Congreso.

Afirmó Manchado que aunque no tenía una amistad íntima con Tejero, sin embargo sí sentía admiración por él. Recordó que sobre las 10.15 horas del día 23 de febrero, Tejero se presento en el Parque y le preguntó si podía prestarle seis conductores, a lo que el coronel procesado le respondió que los tendría listos a las seis de la tarde. Precisó, a preguntas del fiscal, que Tejero no le justificó la prestación del servicio, y sólo le dijo que los conductores eran necesarios para llevar seis autobuses a Madrid.

El coronel Manchado dijo que Tejero en ningún momento le manifestó que el asunto de los autobuses fuera una orden del director general de la Guardia Civil, y que él no tuvo a mediodía del 23-F sospechas del destino que se iba a dar a los mismos. Precisó que fue concretamente a las cuatro de la tarde cuando Tejero le pidió que le facilitara cincuenta hombres, y que cuando aceptó esta petición, sabía que era para ir al Congreso de los Diputados "o algo así".

Un servicio para restablecer el orden y la paz

Declaró al respecto, que Tejero le presentó la ocupación del Congreso como un servicio a España, a la Corona y a la democracia, para restablecer el orden y la paz en España, y que él no le pidió más concreción. Luego reconoció que envió al Congreso los luminosos y las baterías que le pidió Tejero por si se iba la luz en el Palacio de las Cortes, pero que dicho material no llegó a su destino porque lo impidió el coronel de la Guardia Civil Constantino Gómez González.

El fiscal preguntó después a Manchado sobre su actividad desde que tuvo noticias del asalto al Congreso hasta que fue arrestado, a las nueve de la noche.

El procesado relató que a los veinte minutos de la toma del Congreso le lamó el director general de la Guardia Civil, y que le dijo a éste que las órdenes venían de la superioridad, en concreto del Rey, de Milans y de Armada. Después le dijo a Aramburu que las órdenes venían también de él, ante lo que el director general de la Guardia Civil le ordenó que fuera inmediatamente al hotel Palace, para que le explicara personalmente sus últimas palabras.

Se detuvo ante la Policía Municipal

-Fiscal: ¿Llegó usted a ver al general Aramburu?

-Manchado: No, porque al llegar a la plaza de Cibeles el tráfico estaba cortado a raíz de lo ocurrido en el Congreso, y nos dimos la vuelta.

-Fiscal: ¿Pero iba usted de uniforme?

-Manchado: Sí, un uniforme de color azul marino, con una gorra cuartelera, e iba sin armas.

-Fiscal: ¿Intentó pasar la barrera establecida por la Policía Municipal en la Cibeles?

-Manchado: No llegué a hablar con los policías municipales porque mi coche iba por el cuarto carril, y no había posibilidad de cruzar la calzada para acercarnos al lugar en que estaban ellos, sin originar un auténtico caos circulatorio.

-Fiscal: Pero usted, un coronel de la Guardia Civil, de uniforme, que había sido llamado por su director general, ¿cómo es que se dió la vuelta ante unos policías municipales?

- Manchado: Yo siempre acato a los policías municipales.

-Fiscal: Su conductor dice que usted ni siquiera intentó hablar con los policías municipales... Tampoco intentó ir andando...

-Manchado: No pude hablar con los municipales porque no tenía a ninguno de ellos cerca.

El fiscal preguntó a continuación si conocía al capitán Gómez Iglesias, a lo que Manchado respondió que se lo había presentado Tejero el día 23 de febrero, diciéndole que era un capitán del CESID. Gómez iglesias estuvo presente en la conversación entre Tejero y Manchado, y se limitó a decir que era verdad lo que decía Tejero. A preguntas del fiscal, Manchado afirmó que la intervención de este capitán fue decisiva.

A continuación, el fiscal le preguntó si habría negado el personal de no estar comprometido en la operación con Tejero, a lo que Manchado replicó que no podía aceptar la palabra compromiso en ese sentido. Al insistir el fiscal sobre si reconocía que había facilitado a Tejero los hombres libre y voluntariamente, Manchado contestó que no, y al preguntarle si fue obligado, afirmó que sí, "porque suponía que se trataba de una orden superior".

Manchado, a preguntas de: su defensor, Francisco López Silva, dijo que Tejero le pidió sólo seis conductores para traer a Madrid unos autobuses suyos, y agregó que si hubiera estado comprometido en la operación, "como dice el fiscal", ya por la mañana hubiera organizado las cosas. Confirmó que Tejero le dijo que el servicio estaba ordenado por el Rey, Milans, Armada y el propio Aramburu, y que sí no lo cumplía incurriría en responsabilidades, cosa que creyó. En este sentido explicó que en cierta ocasión le pidieron matrículas falsas para realizar un servicio, que verificó la petición con el general Toquero, y que éste le recriminó y le advirtió que si fracasaba el servicio por el retraso sería responsabilidad de Manchado.

Convencido y seguro

-López Silva: ¿Tuvo la imlpresión de que Tejero estaba conaiencido de que el servicio se realizaba por orden de la superioridad?.

-Manchado: Sí. Naturalmente.

-López Silva: ¿Cree que si no le hubiera facilitado la fuerza a Tejero este habría ido solo al Congreso?.

-Manchado: Sí. Aunque, hubiera ido solo.

-López Silva: ¿Le dijo esto Tejero?.

-Manchado: Si, me lo dijo, y además lo conozco...

A continuación empezó a interrogarle el letrado Ramón Hermosilla, defensor del general Armada.

-Hermosilla: Usted, en su declaración, alude a que Tejero le había hablado de la superioridad, pero en una segunda declaración habla de que esa superioridad eran el Rey, Milans de¡ Bosch, Armada y Aramburu. ¿Por qué esta diferencia?.

-Manchado: No lo sé, pero tampoco me lo preguntaron.

El coronel Manchado afirmó que aquella declaración la hizo en Alcalá de Henares, hacia las dos de la madrugada. Hermosilla no realizó más preguntas a este procesado. Seguidamente fue el letrado Gerardo Quintana quien preguntó al coronel.

-Quintana: ¿Alguna vez le han dado una orden ilegal a la Guardia Civil?.

Manchado reflexionó un poco y contestó en voz baja: "Tengo que reconocer que sí, aunque me lo reserve".

El abogado Adolfo de Miguel realizó también algunas preguntas a este coronel, y a continuación le interrogó el defensor de Tejero, Angel López Montero.

A las 17.59 horas se suspendió la sesión hasta las 10 de la mañana de hoy.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 17 de marzo de 1982

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  • La sala consideró que la proposición de prueba había caducado