El Ejército guatemalteco impide una manifestación contra el presunto fraude electoral del domingo

El Ejército impidió anoche una manifestación en la capital de Guatemala convocada por los líderes de las dos principales formaciones políticas para protestar por lo que consideran un fraude en las elecciones presidenciales del pasado domingo. El Gobierno había anunciado horas antes que no toleraría ningún tipo de presiones y reprimiría con energía los disturbios callejeros, a la vez que reiteraba la limpieza de los comicios.

Dos horas antes de la anunciada para la manifestación (medianoche, horade Madrid), todas las calles adyacentes al palacio del Gobierno, en la plaza principal de la capital, habían sido acordonadas por tropas uniformadas de combate. Barreras impedían el paso de cualquier vehículo, y la guardia presidencial había sido sustituida por unidades de comandos. La policía política, armada con fusiles automáticos, patrullaba el centro de la ciudad a bordo de sus inconfundibles jeeps blancos.El Gobierno ha hecho un llamamiento a los guatemaltecos para que conserven la calma y no se dejen arrastrar por las "consignas de un puñado de políticos ambiciosos". En una conferencia de Prensa convocada urgentemente en el palacio presidencial, el portavoz del general Romeo Lucas, el ministro de Defensa y el jefe del Estado Mayor de las Fuerzas Armadas han reiterado que es garante de la pureza de los comicios y que cualquier reclamación sobre posibles irregularidades tiene su cauce en procedimientos legales: "No aceptamos la acusación de fraude. La voluntad popular será respetada".

La plana mayor del poder guatemalteco justificó la tardanza en el cómputo de los votos en base a razones de seguridad durante el transporte de las urnas, las adversas condiciones climatológicas, que impidieron que los helicópteros militares efectuaran los vuelos previstos al interior del país para recoger las papeletas, y la impericia de algunas mesas electorales. "Antes de impugnar unas elecciones, hay que presentar pruebas de su invalidez, y eso no se ha hecho. Todos los votos están ya en la capital, y, el recuento, a punto de finalizar.

Cuando van escrutados 260 de los 327 municipios del país, el ex ministro de Defensa general Guevara continúa en cabeza, con 206.000 votos; le siguen Mario Sandoval (MLN), con 60.000 votos menos, y Alejandro Maldonado, que suma 131.000. Gustavo Anzueto, protegido del ex presidente Arana Osorio, ha quedado borrado del mapa electoral, con alrededor de 54.000 sufragios. El centro de cómputo de datos no ha facilito porcentajes de abstención ni de papeletas nulas o en blanco.

La decisión de pedir la anulación de las elecciones presidenciales y su repetición en un plazo de dos meses fue adoptada el lunes por los dirigentes de la UNO y el MLN. Este acuerdo estratégico entre el candidato centroderechista Alejandro Maldonado y el líder fascista Mario Sandoval fue anunciado solemnemente ante una nutrida representación de periodistas, convocados en la noche de ese mismo día.

Los candidatos a la presidencia de la coalición centroderechista opositora, Alejandro Maldonado, y del partido fascista Movimiento de Liberación Nacional (MLN), Mario Sandoval, unieron la víspera sus fuerzas para pedir la anulación de las elecciones y su repetición en un plazo máximo de sesenta días. Maldonado y Sandoval denunciaron conjuntamente un fraude electoral en beneficio del general Aníbal Guevara, candidato oficialista y virtual vencedor de los comicios.

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"Somos contrincantes, no enemigos", fue la explicación dada por el candidato vicepresidencial del MLN, Leonel Sismerga, para justificar la naturaleza de esta alianza contra natura. Durante la campaña electoral, los ataques del partido de Sandoval contra Maldonado, y en especial contra la democracia cristiana, nervio de la coalición opositora, alcanzaron una virulencia y un grado de agresividad difíciles de superar.

El embajador norteamericano en Guatemala, Frederick Chapin, se ha reunido con dirigentes empresariales temerosos de la repercusión económica y política para su país de un continuismo gubernamental surgido de unas elecciones poco claras. Chapin habría garantizado que no se reanudará la ayuda estaduonidense en tanto no se confirme la claridad de los comicios guatemaltecos. En las últlmas horas, se han multiplicado los rumores sobre una Inminente devaluación del quetzal, que mantiene desde hace cincuenta años una paridad ficticia con el dólar.

La coalición opositora -integrada por la democracia cristiana y el Partido Nacional Renovador de Maldonado- dijo ayer que sus datos muestran una victoria abruniadora- en ocho de los departamentos de Guatemala, incluida la capital. Los porcentajes de la UNO, que habría vencido en regiones azotadas por la lucha guerrillera tan claves como Huehuetenango, Quezaltenango y San Marcos, varían entre un 35% de los votos y un 59% en la primera de las áreas citadas.

En su denuncia del fraude electoral, tanto el dirigente fascista como el centroderechista trataron con exquisito cuidado al general Romeo Lucas, presidente de Guatemala. Para Sandoval y Maldonado, Romeo Lucas ha cumplido sus promesas de juego limpio y la manipulación de los resultados electorales se debe a funcionarios intermedios que no han respetado las instrucciones gubernamentales para hacer de los comicios del 7 de marzo un ejemplo de transparencia.

Maldonado acusó a los diputados de los partidos oficialistas de ser los responsables políticos del fraude que él y el MLN denuncian: "Del Congreso han salido la mayoría de los falsificadores del proceso". Los tres partidos que han impulsado la candidatura del general Guevara -Institucional Democrático, Revolucionario y Frente de Unidad Nacional- controlan más de la mitad de los 61 escaños parlamentarios.

Entre el catálogo de irregularidades denunciadas por la ultraderecha y los centristas figuran la retención de datos fidedignos por parte del centro de cómputo oficial, el exceso de votos en algunos municipios, la falta de concordancia entre los resultados hechos públicos y los que obran en poder de los partidos y la incomunicación telefónica y telegráfica entre las sedes de la UNO y el MLN y sus delegados en el interior del país.

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