Crítica:CINECrítica
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Humor y ternura

Diez amigos de infancia, que no se encuentran desde los años del colegio, deciden repetir la excursión anual que les unía entonces. Sus distintas reacciones ante la aventura descubrirán otras tantas posturas ante la vida, retratarán de algún modo las inquietudes y contradicciones de cierta clase media española. En septiembre relata la conducta de esos cinco hombres y de esas cinco mujeres con cierto afán de generalización, de mosaico colectivo. La ternura y el humor son las vías elegidas por el autor, aunque ellas no tendrían sentido sin unos intérpretes con capacidad de transmitir las sutilezas que requiere una acción tan medida, tan basada en la insinuación.Jaime de Armiñán posee un especial talento para la dirección de actores. Los guiones que escribe son una buena ayuda par lograr esos resultados, ya que las situaciones y los diálogos poseen un tono coloquial, cotidiano, que obliga a una sencillez de recitado, a una forma de expresión que aumenta las posibilidades de comunicación del actor.

En septiembre

Director: Jaime de Armiñán. Guión: Jaime de Armiñán y Ramón de Diego. Fotografía: Teo Escamilla. Canciones: Dyango y Agustín González. Intérpretes: Carmen de la Maza, Amparo Baró, María Massip, María Luisa Merlo, Paula Martel, Agustín González, Alvaro de Luna, José Moratalla, José Luis Pellicena, Raúl Sender. Española, 1981. Comedia. Local de estreno: Conde Duque.

También puede ocurrir, sin embargo, que la situación ideada por Armiñán carezca de verosimilitud. Su afán poético le lleva entonces a tal distorsión de la lógica que rompe su propio estilo anterior, desbo cando el lirismo hasta lograr que esos mismos actores hagan un trabajo sin red, interpreten personajes muy improbables en la vida real.

De ambas tendencias se alimenta En septiembre, su última película. Narrando a esos diez seres humanos, Armiñán tiene oportunidad de mostrar sus posibilidades en la psicología aplicada a la invención dramática, y, claro está, de su capacidad de control de los actores. Curiosamente, la calidad de esos personajes coincide con la de sus intérpretes, lo que hace pensar que Armiñán puede destruir una buena idea de guión si se equivoca en el reparto o no puede, al menos, disimular un mal invento con actores medianos. Las irregularidades de En septiembre parecen confirmarlo.

Mundo contradictorio

Nada que ver, por ejemplo, el contradictorio mundo de José Luis (excelente Agustín González) -anclado en viejas ideas políticas y, al tiempo, enamorado de una mujer que no coincide con él en esa visión de la vida-, con el esquematismo de Ana y José Ramón (María Luisa Merlo y José Luis Pellicena), nostálgicos de un amor pasado que no se atreven a repetir. Ninguna relación de calidad entre Leticia (espléndida María Massip), sutil y viva, con Manolo (José Moratalla), personaje más inclinado a lo bufo. Al mezclar distintas posibilidades de dramaturgia, volando del rumor al sentimentalismo, de la crónica social al esquema trillado, Jaime de Armiñán ha realizado una película de vaivenes, donde pueden encontrarse momentos llenos de emoción, y otros, reiterativos, que no despiertan el interés.Es el riesgo de una obra tan difícil. Estamos, sin embargo, ante una película que coincide con el estimable trabajo anterior de este sensible cineasta. Su manera de contar no bucea en tendencias nuevas, sino que aprovecha del clasicismo lo que aún es vigente. En la ternura y el intimismo encuentra materia para aportar nuevos elementos de comunicación; necesita, sin embargo, una vigilancia tensa que no le haga caer en lo obvio. En septiembre tiene la ventaja de su diversidad. En cierto modo es, por ello, un balance de su poética. Para lo bueno y para lo insuficiente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 03 de marzo de 1982.

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