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El Consejo de Seguridad de la ONU aplaza la votación de sanciones contra Israel

Cuando los quince representantes de los Estados miembros del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas se preparaban para votar ayer una resolución de condena contra Israel por la anexión de los altos del Golán, inesperadamente se acordó aplazar el voto hasta mediados de la próxima semana.

La resolución -que habría sido vetada por Estados Unidos- no contaba, al parecer, con la garantía de los nueve votos necesarios para ser aprobada. Calificada de "profundamente hostil para Estados Unidos", por parte de la embajadora norteamericana ante la ONU, Jeane Kirkpatrick, la resolución perdió adeptos en el último momento, según comentarios de medios diplomáticos. Gran Bretaña, Francia, Japón, Irlanda y, posiblemente, también Panamá, se habrían abstenido.Pero, ante la persistencia de Israel en su determinación de adherir los altos del Golán al Estado de Israel, el grupo de países árabes y los no alineados promovieron otra resolución, que incluya sanciones contra Tel Aviv.

Siria, primer país afectado, presentó una firme resolución, pidiendo que todos los Estados miembros de la ONU aplicaran un boicot total contra Israel, incluida la ruptura de relaciones diplomáticas. La iniciativa de Damasco no progresó. Fue Jordania quien avanzó un proyecto de resolución más moderado, que solicitaba sólo sanciones de embargo para venta de armas y otras medidas de retorsión económica, dejando a cada Estado el derecho de decidir si rompía o no relaciones diplomáticas con Tel Aviv. España, según dio a entender el embajador ante la ONU, Jaime de Piniés, en su alocución ante el Consejo, durante la noche del pasado miércoles, habría votado la resolución jordana porque la anexión de los altos del Golán es "una violación del derecho internacional", que "demuestra, por otra parte, el desprecio de Israel por las resoluciones de este Consejo".

Estados Unidos, desde el primer momento, anunció que no votaría sanciones contra Israel, a pesar de sumarse a la condena internacional por la anexión israelí de los altos del Golán. La tensión entre "Washington y Tel Aviv, tras la condena pública del presidente Ronald Reagan por la actuación de Menájem Beguin, llegó al extremo de ruptura de los acuerdos de cooperación estratégica que habían iniciado ambos países el 30 de noviembre último.

Pero, cogido entre dos fuegos, Washington quiere evitar roda radicalización de las relaciones con Israel, como supondría el apoyo a la nueva resolución del Consejo de Seguridad de la ONU, actualmente aplazado.

El secretario de Estado, Alexander Haig, que regresó anoche a Washington tras una visita relámpago a Tel Aviv y El Cairo -que recuerda la época de la diplomacia volante del ex secretario de Estado Henry Kissinger-, se declaró optimista ante el futuro de la comunidad de 1.300.000 palestinos, a quienes los acuerdos de paz egipcio-israelíes de Camp David (rechazados por la OLP y el resto de países árabes) conceden un estatuto de autonomía y autogobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 16 de enero de 1982

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