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Académicos de Medicina repasan los errores cometidos en el tratamiento de las enfermedades epidémicas

Una mesa redonda sobre el sindrome tóxico se inició ayer en la Real Academia Nacional de Medicina, con presentación de comunicaciones por parte de los académicos Gonzalo Piedrola Gil y Agustín Bullón Ramírez.El doctor Piedrola, según informa la agencia Efe, detalló los errores que, a su juicio, fueron cometidos durante la epidemia, desde el protagonismo personal, como «cazadores de microbios» al comienzo, hasta no haber reunido al Consejo Nacional de Sanidad o un órgano similar que, según su juicio «hubiera desempeñado una labor excelente en la solución de los diversos problemas presentados».

Señaló cómo este consejo existe desde comienzos de siglo como asesor de la administración sanitaria, con éxitos tan importantes como la erradicación del paludismo, del tifus exantemático, de la viruela, de la poliomielitis y de otras muchas enfermedades.

Se refirió también a las deficiencias en la investigación epidemiológica y a la lentitud y no aprovechamiento de los medios para lograr el cese fulminante de la ingestión del tóxico, «que se continuó vendiendo hasta el 22 de junio».

Entre sus conclusiones figura la creación, actualizándolo, del Consejo Nacional de Salud Pública, la vigorización de la Escuela Nacional de Salud Pública, que ha sido, según dijo, en estos últimos años, infravalorada, desmantelada e infradotada, aunque en el momento actual parece que la Administración empieza a reaccionar.

También abogó por la creación en nuestro país de una agencia y organismo para el control de fármacos y alimentos.

El doctor Piedrola Gil señaló como «responsable del marasmo en que se encuentra la sanidad provincial» al Real Decreto de 2 de noviembre de 1978, que «deja la responsabilidad técnica de la salud pública provincial, en la mayoría de los casos, en manos de políticos sin titulación específica».

Por su parte, el doctor Bullón puso en duda que «conozcamos todavía el producto verdaderamente tóxico». «Efectivamente », dijo, «la sustancia tóxica parece que está vehiculizada por el aceite de colza, pero esto no quiere decir que todavía conozcamos los tóxicos que generan la enfermedad».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de noviembre de 1981