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Entrevista:LA LIDIA

"Hemos cumplido en Las Ventas todos nuestros objetivos"

Entrevista con el empresario Manuel Chopera

En la temporada taurina madrileña recién terminada se han cumplido todos los objetivos, según Manuel Chopera, gerente de Toros Madrid, empresa arrendataria del coso por primera vez este año, después de una polémica rescisión a Taurina Hispalense, sociedad que en dos años estuvo a punto de destruir el prestigio de la plaza.

Ese prestigio se ha recuperado merced a la nueva gestión, que ha producido una de las más interesantes temporadas taurinas de los últimos años en Madrid. Al margen del aceptable resultado de la feria de San Isidro, lo cual subrayamos con toda intención, pues para los taurinos, incluido el propio Chopera, persiste la creencia de que la fiesta de toros en Madrid se circunscribe a este abono. Manuel Chopera, cuando conversábamos ayer con él respecto a resultados y proyectos, se mostraba cauto, fríamente realista.Pregunta. Estos últimos domingos, y hoy, y todos los días, son primaverales; disfrutamos de las típicas tardes de toros. ¿No le parece lamentable que, en estas circunstancias, Las Ventas permanezca cerrada?

Respuesta. La temporada terrninó cuando estaba previsto, según contrato con la Diputación y, en efecto, habríamos podido continuar, Pero, en primer lugar. no imaginábamos que el clima iba a ser propicio, y además, no disponernos de toros. La escasez de ganado ha sido uno de los grandes problemas con que nos hemos encontrado esta temporada.

P. Tampoco hay novillos?

R. Sí, hay novillos, pero entra aquí en juego el presupuesto, que es prohibitivo. Calcule que si no respondía muy favorablemente la taquilla, estas novilladas de más a las que usted alude podrían habernos supuesto dos o tres millones de pérdidas.

P. Sin embargo, imaginamos que el balance económico de la temporada arrojará importantes ganancias, y recortar un poco éstas podría considerarse una inversión si es a cambio de ofrecer más espectáculos, mantener vivo el buen ambiente taurino que ha habido en Madrid, evitando tan largo paréntesis de inactividad.

R. En la fiesta no tiene la menor importancia un paréntesis de cuatro meses, según mi opinión, y, por otra parte, yo estoy ahora en un lógico período de relajamiento y reflexión después del esfuerzo realizado, que fue mucho mayor del normal por la escasez de ganado a que antes me refería y porque tuvimos que poner en marcha la temporada en un reducidísimo espacio de tiempo. pues el concurso de adjudicación se resolvió muy tarde. En cuanto al ambiente taurino, ha sido, en efecto, importante. Aumentó la asistencia de los jóvenes, muchos universitarios entre ellos; los intelectuales vuelven a interesarse por el espectáculo, y los aficionados de solera que llevaban años sin ir a los toros, han vuelto a Las Ventas. Y algo muy significativo: este fenómeno que se ha apreciado en Madrid con relativa claridad ha producido en los restantes cosos españoles una influencia de espectaculares resultados.

Tenía usted razón cuando sostenía que lo que ocurra en Las Ventas es de proyección inmediata en todo el ámbito taurino. En 1980 se produjo el nivel más bajo de las últimas décadas, respecto al interés de espectáculo. La curva seguía hasta entonces una trayectoria de acusado descenso, mientras que en 1981 ha dado un radical giro hacia arriba, y la causa verdadera es este, llamémosle, resurgimiento de Madrid.

P. Es evidente que ahora el reto está en seguir subiendo, para lo cual será preciso mejorar la calidad y variedad del espectáculo.

R. No cabe duda. Ha ocurrido algo de gran trascendencia esta temporada, como es el retorno de Antoñete y Manolo Vázquez, y esos diestros resucitados durante las corridas veraniegas, caso de El Macareno, Fuentes y Palomar. Ninguno de ellos torea hoy mejor que cuando estaban en plena actividad, pero el público ha notado la diferencia que hay entre el toreo de clase que ejecutan y ese otro menos inspirado y más uniforme que ha sido el habitual en los últimos tustros. Muchos jóvenes han visto, gracias a dichas reapariciones, el toreo verdadero, que desconocían. Y los novilleros también. El futuro artístico, en consecuencia, está en alza. Por añadidura tenemos la Escuela de Tauromaquia, cuya labor, callada y meritísima, nunca llegaremos a agradecer en lo que vale, pues enseña a torear y, sobre todo, enseña el repertorio de pases, y sus alumnos. que lo ponen en práctica, triunfan en las novilladas. Si, además, los peones lancearan a una mano y la suerte de varas se hiciera en regla, llegaríamos a la corrida como espectáculo total.

P. ¿Habrá mejoras en la próxima temporada madrileña?

R. Quizá empiece pronto -acaso en febrero-, pues no hay problema de ganado. Antes de San Isidro daremos novilladas y corridas de toros con los diestros resucitados, y otros que ya son figuras. Programaremos festejos con ocasión del Mundial de fútbol y consolidaremos la Feria de Otoño, en la que creo, y que este año ha sido un éxito. Por lo demás, la propia dinámica de la temporada dará la pauta. En estos proyectos trabajamos.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 5 de noviembre de 1981