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Crítica:MUSICA CLASICA
Crítica

La clase del pianista Michel Beroff

El director israelí Eliahu Inbal (45 años) resulta familiar a nuestro público. Posee dotes de comunicatividad grandes que priman sobre cualquier otro valor o sitúan en segundo plano cualquier defecto posible. Su concierto con la Nacional no ha sido particularmente bueno, quizá por las dificultades del Concierto nº 2 de Bartok, quizá por cierto cansancio advertible en los profesores de la Orquesta ante partituras como la Quinta de Chaikovski.Después de las danzas alemanas K. 600, de Mozart -muy bien expuestas-, el pianista Michel Beroff demostró la excelente clase de su juego, la firmeza constructiva y la exacta comprensión de unas páginas problemáticas por naturaleza cual las del Concierto bartokiano. Acaso estamos ante una obra para intérpretes de gran voz, y la de Beroff tiende al preciosismo, la transparencia sonora y la mesura expresiva. Con todo, la versión mantuvo niveles muy altos aun cuando la colaboración orquestal fallase en ocasiones por falta de claridad y mediano acoplamiento.

Teatro Real

Orquesta Nacional.Director invitado: Eliahu Inbal. Pianista: Michel Beroff Obras de Mozart, Bartok y Chaikovski. 25 de octubre.

Para Inbal, el mejor momento -y cuando recibió los más largos aplausos- fue la Quinta chaikovskiana, que entiende con fuerza expresiva, y, al mismo tiempo, sin entregarse a más retórica que la propia de la obra, que no es escasa. Los asiduos a los viernes -que este año, como se sabe, son en parte otros- recibieron el caudal de lirismo, brillantez y carga sentimental característico del compositor ruso, pero, gracias al buen criterio de Inbal, no se llegó a la intoxicación, que también existe en música.

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