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Tribuna:

Los empresarios y los Presupuestos Generales del Estado

El día 30 de septiembre el Ministerio de Hacienda presentó a las Cortes el proyecto de ley de Presupuestos Generales del Estado. Sabemos que el presupuesto es la expresión concreta de la política económica del Gobierno, configurándose éste como el instrumento fundamental de dicha política. Por tanto, opciones, ideológicas y condiciones económicas determinan tanto su estructura relativa como su volumen.La CEOE ha sido la primera fuerza social que ha formulado, de forma desairada, su desacuerdo con los Presupuestos Genera les del Estado para 1982, retirándose de la comisión de seguimiento del AN E. El ANE constituye un acuerdo político de las fuerzas sociales y la Administración con el fin de enfrentar el problema social más acuciante de este país: el paro. En tendemos que retirarse de tal acuerdo constituye un hecho grave y, por tanto, debe meditarse cuidadosamente. A través de la Prensa, y de forma general, la CEOE ha afirmado que su salida de la comisión de seguimiento del ANE se debe a su desacuerdo con determinados aspectos de los Presupuestos Generales del Estado para 1982. Las razones de este desacuerdo se pueden concretar en tres puntos:

1 Excesiva presión fiscal manifestada en el aumento de un punto en el ITE.

2. Déficit desmesurado.

3. Transferencia de ochocientos millones de pesetas a los sindicatos para actividades de carácter formativo y recreativo.

Disminuye el ritmo de crecimiento de la presión fiscal.

Nuestra intención en lo que resta de artículo es dar contestación concreta a cada uno de los puntos en que se plasma el desacuerdo.

-La presión fiscal o relación de los ingresos no financieros del Estado con el PIB a precios de mercado, se situará para el año 1982 (estimaciones oficiales) en un 14,04%. Este porcentaje representa una variación respecto al año anterior de 0,6 puntos porcentuales, variación menor que el 0,7 alcanzado el año anterior. En resumen, disminuye el ritmo de crecimiento de la presión fiscal en el año 1982. Aún hay más; de acuerdo con los últimos datos de la OCDE (1978), España todavía ocupaba el lugar veintidós.

La CEOE ilustra su crítica al incremento de la presión fiscal a través del aumento de un punto en el ITE, sin añadir ninguna matización. Desde nuestro punto de vista, existen razones que justifican este incremento: a) La necesidad de adaptar nuestra imposición indirecta al IVA europeo. b) Necesidad de alcanzar la neutralidad impositiva necesaria para los ajustes fiscales en fronteras, y

c) Necesidades recaudatorias.

Con el fin de no perjudicar a determinados sectores económicos , el incremento de un punto es claramente discrecional. No se altera el tipo impositivo en la fase mayorista para evitar las distorsiones provocadas por el efecto cascada. Así también, el proyecto de ley de presupuestos contempla reducciones en la tarifa del impuesto sobre el lujo que afecta al sector del automóvil e industrias auxiliares en situación económica difícil.

Estancamiento de la reforma fiscal

- El déficit desmesurado. Es de sobra conocida la trascendencia económica del déficit, aunque son muy discutibles los efectos económicos de su financiación. Sin entrar en esta interesante polémica, no debemos dejar que el bosque nos impida ver los árboles. El déficit presupuestario es un concepto puramente contable, es decir, la diferencia negativa entre ingresos y gastos del Estado. Desde esta perspectiva, afirmar sin más que se está en contra del déficit es como discutir sobre el sexo de los ángeles. Para no perdemos, es preciso concretar con qué ingresos y con qué gastos se está o no de acuerdo.

Empecemos por los ingresos. ¿Cuál es su estructura?, y ¿se desea recaudar más? Los impuestos directos e indirectos nutren el 44,1 % y el 41,9%, respectivamente, de los ingresos totales presupuestarios, lo que significa que el 86% de los ingresos proviene de la imposición. La relación impuestos directos-impuestos indirectos, que era del 117,8% a favor de los directos en 1980, en los presupuestos de 1982 se reduce a un 110,9 %. Este dato viene a confirmar en parte el estancamiento que se está produciendo en nuestra reforma fiscal, fenómeno que pensamos no perjudica exactamente a los empresarios. Dentro de los impuestos directos, el Impuesto sobre la Renta de las Personas Físicas para 1982 recaudará el 74,8% de los mismos. No conocemos en este mismo año qué parte de esa recaudación corresponde a las retenciones del trabajo personal, pero sí sabemos que en 1980 dichas retenciones alcanzaron el 70,2% del IRPF. Lo que, traducido al esperanto, significa que las rentas salariales son la, principal. fuente de nuestros ingresos públicos. Por lo que parece evidente que las rentas salariales no deben experimentar mayor presión fiscal. Sinceramente, a la vista de los datos, dudamos de la objetividad del exceso de presión fiscal de las rentas no salariales.

La imposibilidad de recaudar más por vía impositiva sitúa a los gastos como centro de difusión sobre la magnitud del déficit. La CEOE ha manifestado que no está de acuerdo con esa magnitud. Veamos en qué medida el sector privado es favorecido directa o indirectamente por la corriente de gastos del Estado formulados en los presupuestos. Pensamos que hay diversas formas de disminuir estos gastos, desde el recorte de gastos típicamente sociales hasta la disminución de transferencia o beneficios al sector privado, por citar sólo algunas formas. La CEOE, así como el resto de las fuerzas sociales, deben pronunciarse sobre qué gastos no están de acuerdo.

Gastos que favorecen al sector privado

A continuación hacemos un recuento de los gastos que nosotros pensamos favorecen al sector privado de la economía, de la magnitud de los cuales se puede deducir claramente que el sector, privado tiene más razones para apoyar este presupuesto que para rechazarlo.

El cuadro número 1 incluye el conjunto de ventajas y de beneficios fiscales que el sector privado recibe a través de los Presupuestos Generales del Estado. Empecemos por los gastos fiscales o conjunto de exenciones o bonificaciones que representan un menor ingreso para el Tesoro y un beneficio para: las rentas no salariales. Los gastos fiscales previstos en los presupuestos de 1982 ascienden a 491.800 millones de pesetas, cantidad que contrasta con los 64.000 millones de gastos fiscales afectados al impuesto sobre la renta de las personas físicas.

La desgravación fiscal a la exportación o devolución de impuestos interiores a los exportadores ascenderá en el año 1982 a la cantidad de 250.000 millones de pesetas, suponiendo un incremento de un 19,09 %sobre el año anterior.

El Estado, consciente de las dificultades económicas que atraviesan ciertos sectores económicos, decide realizar transferencias de dinero al sector privado destinado a financiar sus gastos de funcionamiento para determinadas empresas con dificultades financieras. Hemos realizado en base a los datos de 1980 una estimación, resultando un total por este concepto de 35.000 millones de pesetas (véase cuadro número 1).

Bajo el epígrafe de otras transferencias corrientes hemos incluido las subvenciones que destinan el FORPPA, SENPA y la CAT al sostenimiento de estructuras y precios agrarios, que entendemos favorecen al sector privado. El total de este epígrafe asciende a 39.534 millones de pesetas.

El título transferencias a la enseñanza privada y a la Iglesia católica absorbe 62.063 millones de pesetas en el presupuesto de 1982.

En el cuadro número 2 se observa el conjunto de transferencias sociales que de una forma directa o indirecta favorecen al sector privado.

En primer lugar destacaremos el incremento de la participación del Estado en la financiación de la Seguridad Social, incremento que de una forma directa repercutiría en una menor cotización empresarial a través de la disminución de un punto en el tipo de cotización al régimen general. Esta partida, junto a las bonificaciones de cuotas de la Seguridad Social y la concesión de becas para el fomento del empleo juvenil, arrojan una cantidad de 158.629 millones de pesetas.

El chocolate del loro

La suma de las ventajas fiscales y financieras incluidas en los cuadros números 1 y 2 ascienden a 1,03 billones de pesetas. Si tenernos en cuenta que el déficit para 1982 supondrá 0,69 billones de pesetas, en las manos del sector privado también está la forma de corregirlo.

La protesta por la concesión de ochocientos millones de pesetas a los sindicatos constituye, como se ha afirmado recientemente, el «chocolate del loro» frente a las cifras incluidas anteriormente.

Alonso son economistas y profesores de la Universidad Complutense de Madrid.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 7 de octubre de 1981

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