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El PNV estudia dos ponencias contrapuestas sobre Lemóniz

Las juntas municipales del Partido Nacionalista Vasco debaten desde el principio de verano dos ponencias contrapuestas sobre la necesidad de la central nuclear de Lemóniz. Dichas ponencias han sido elaboradas por una comisión técnica del partido encargada de desarrollar un debate interno como paso previo a una asamblea extraordinitria de carácter decisorio prevista inicialmente para el mes de octubre. La primera de las ponencias otorga un sí a Lemóniz condicionado al control público de la empresa Iberduero, propietaria de la central: la segunda ponencia defiende un referéndum popular bajo la propuesta de que la puesta en marcha sea retrasada diez años. La ponencia favorable a la puesta en marcha de la central condiciona el pronunclamiento oficial del partido al cumplimiento por parte de Iberduero de una serie de requisitos dirigidos a conseguir el control público de la empresa eléctrica-, más concretamente, la ponencia apunta la necesidad de que se produzcan cambios profundos en las estructuras de la direción de lberduero, orientados hacia una mayor participacion y descentralización del poder, «de forma que los intereses del país sean capítulo fundamental de su política». Se señala asímismo que el PNV debe tratar de configurar a lberduero como una empresa de servicios siguiendo las directrices de la ponencia socioeconómica del propio partido y se resalta la lmportaiicia de que una dele-ación permanente del Gobierno vasco fiscalice y controle en la empresa aquellas decisiones que guarden relación con la comunidad autónoma.

Además, un equipo técnico del Gobierno vasco tendrá que certificar antes de la puesta en marcha de la central el estado óptimo de las instalaciones y deberá constituirse la comisión vasca de seauridad nuclear con poder ejecutivo para regular el funcionamiento de la central.

Los autores de esta ponencia afirman que Lemóniz tiene un precio en función de los intereses del País Vasco, y que el asentimiento a la central no puede covertirse en un cheque en blanco. En cualquier caso se contempla Ia necesidad de participar en la investigación energética e introducir en la medida de lo posible las nuevas fuentes energéticas alternativas, así como de acelerar el reajuste de los sectores productivos, de forma que el peso de los sectores económicos esté más acorde con una época de energía cara y escasa.

Estos planteamientos parten del principio de que la reconversión industrial en Euskadi no es posible ni a corto ni a medio plazo y en consecuencia, Lemóniz se presenta hoy, como la única alternativa posible. «Euskadi necesita a Lemóniz», afirma, «porque la autonomía política exige la autonomía energética».

Desde el punto de vista económico, la ponencia apunta las tesis de que cerrar Lemóniz retraería la inversión privada y extranjera en Euskadi, desequilibraría la balanza de pagos y empobrecería el país.

La ponencia contraria a la puesta en marcha de la central nuclear plantea, por su parte, la exigencia de un referéndum popular en Euskadi, referéndum en el que el PNV defendería la propuesta de demorar en diez años la entrada en funcionamiento de la central. La poiieiicia considera que este período de tiempo es suficiente para el asentamiento del proceso de reconversión de la estructura productiva vasca, al tiempo que propone la elaboración inmediata de un plan energético nacional vasco, la socialización de la producción de electricidad en Euskadi y la creación del Instituto Vasco de la Energía y del Instituto para la Reconversión de la Estructura Productiva Vasca.

Reconversión industrial

El destino definitivo de la central su puesta en marcha o su demolición deberá decidirse pasados los diez años en un nuevo referéndum y una vez revisado el grado de cumplimiento del plan energético, la reconversión de la estructura productiva y las evoluciones económicas, técnicas, energéticas de otros países. La base argumental apunta la necesidad de reconvertir la industria vasca, cuyo consumo energético es sensiblemente superior a la propia media europea, cara a evitar dependencias económicas y políticas del exterior y a favorecer el aumento de la población y el crecimiento del producto interior bruto por habitante.

Los autores de la ponencia señalan que a través de la reconversión industrial y de una poIítica de aprovechani lento de la energía hoy desperdiciada, Euskadi podría autogenerar el 85% de su consumo eléctrico símplemente con las técnicas existentes, sin hablar de la importación de carbón y petróleo necesario. La central nuclear de Lemóniz resultaría en este contexto innecesaria y habría que exportarla, señalan. La oposición a la central se apoya además en argumentos ecologistis ya conocidos, criticando severamente el actual emplazamiento de las instalaciones nucleares por su falta de segurdad ante movimientos sísmicos, su proximidad a los núcleos importantes de población y las dificultades que ofrece una evacuación de la zona en caso de accidente. «Esta última hipólesis», se afirma, «traería consigo la práctica desaparición del pueblo vasco o, cuando menos, un retroceso de décadas en nuestra historia».

En relación a Iberduero señalan que se trata de una empresa privada con una estructura financiera muy saneada, que podría soportar económicamente la paralización definitiva de la central nuclear.

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