La noria de París
(...) Lo único claro y concluyente de la visita a París del ministro de Justicia es el compromiso hispano-francés de elaborar y suscribir un nuevo tratado de extradición. En lo demás, que es lo que más nos acucia y nos irrita, las cosas no han progresado. Si han llegado a moverse ha sido para un desplazamiento circular, como de noria, sin sacar agua ni ningún género de resultados concretos. Allí, al otro lado de los Pirineos, permanece congelada, retenida, demorada, la salida y desenlace a las sentencias sucesivas de tres tribunales franceses calificando como de comunes y no de delitos políticos los cometidos por terroristas etarras. Lo ha recordado el ministro español de Justicia a su homólogo en el Gobierno de Francia, puntualizando -en posteriores declaraciones a la Prensa- que «lo único que pedimos al Gobierno francés es que se respeten esas decisiones. No las de nuestros tribunales, sino las de los suyos». ( ... )


























































