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Tres personas más han muerto en Madrid intoxicadas por aceite adulterado

En las últimas 48 horas han fallecido tres personas más en Madrid a consecuencia de la intoxicación conocida hasta ahora como neumonía atípica. El número total de ingresados en los hospitales de Madrid era a última hora de ayer de 1.523, frente a los 1.579 del pasado domingo. En el resto de España, el número de personas que siguen ingresadas en los hospitales es de 587.

Un portavoz del Ministerio de Trabajo, Sanidad y Seguridad Social manifestó a Europa Press que si se siguen produciendo casos de intoxicaciones porque se sigue consumiendo aceite a granel, desoyendo las recomendaciones sanitarias al respecto.A los cincuenta días del comienzo de la llamada epidemia de neumonía atípica, y cuando ya parece que ni se trata de una epidemia ni siquiera de una enfermedad estrictamente neumónica, sino de una intoxicación alimentaria, la consecuencia que parece deducirse de la actuación de los responsables sanitarios es que, científicamente hablando, no se analizaron convenientemente todas las posibles causas de la enfermedad, ni slquiera cuando la evolución de la presunta epidemia mostraba características muy extrañas que podían apuntar más hacia un tóxico que hacia un vector biológico.

Tras las primeras defunciones registradas en Torrejón de Ardoz, y ante la posibilidad de una epidemia similar a la legionelosis, las autoridades sanitarias alertaron a la población, con el fin de poder controlar a tiempo los casos que pudieran presentarse, antes de que éstos alcanzasen una gravedad irreversible. Paralelamente se pusieron en marcha los mecanismos clínicos, epidemiológicos y analíticos, con el fin de identificar al agente causal de la enfermedad.

Ni desde el punto de vista clínico ni desde el punto de vista analítico se obtuvieron respuestas claras. Por una parte, la neumonía que presentaban los pacientes sólo era identificable mediante radiografía, ya que el resto de la sintomatología era muy variada y no daba un cuadro clínico homogéneo; además, aunque en un principio se afirmó que el tratamiento a base de un determinado antibiótico daba resultado, lo cierto es que muchos médicos comprobaban que con ese antibiótico, con otros distintos y sin medicación la evolución era muy similar.

Por su parte, los primeros análisis mostraban la ausencia de agentes microbianos conocidos, y aun que no cabía descartar la posibilidad de que se tratase de un virus o bacteria hasta entonces desconocido, lo cierto es que, oficiosamente, en el Centro Nacional de Microbiología de Majadahonda había escepticismo en cuanto a la posibilidad de que se tratase de una cepa viral o bacteriana desconocida.

Ni epidemia ni neumonía

Surgieron así los primeros rumores alarmantes, sin demasiado fundamento, pero acogidos de forma casi histérica por la población: posible encausamiento de los pájaros, de los animales domésticos, de ciertas verduras y frutas, incluso de un presunto escape procedente de una bomba bacteriológica de la base norteamericana de Torrejón. Uno de los orígenes de algunos de estos rumores fue la destitución del doctor Muro, director en funciones del Hospital del Rey, quien anunció que la transmisión del agente de la enfermedad se hacía por vía digestiva, no por vía aérea, como afirmaban las autoridades.En todo caso, es obvio que muy pronto se pudo saber, o al menos .sospechar con fundamento, que quizá la causa fuese un tóxico contenido en algún alimento, y no necesariamente, como siempre pensaron los responsables de Sanidad, un agente microbiológico.

No obstante, el aislamiento por los analistas de diversos hospitales y del centro de Majadahonda de una bacteria compatible con el llamado micoplasma pneumoniae pareció confirmar la hipótesis microbiana. Sin embargo, ni el micoplasma aparecía en todos los casos ni siquiera estaba clara la relación de causa a efecto entre dicha bacteria y la enfermedad.

En todo caso, muchos médicos de los hospitales en los que se hallaban internados los enfermos habían observado una mejoría notable sin necesidad de medicación, seguramente por el cambio en su régimen alimenticio habitual. La iniciativa de los facultativos del Hospital del Niño Jesús, siguiendo directrices del doctor Tabuenca, de realizar por su cuenta una encuesta epidemiológica en este sentido dio sus frutos cuando llegaron a obtener un ciento por ciento de correlación entre el consumo de un cierto tipo de aceite a granel y la aparición de la enfermedad.

El aceite adulterado, con adición de aceite de colza desnaturalizado, contiene tóxicos muy peligrosos para la salud, como han demostrado los análisis posteriores del centro de Majadahonda.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 23 de junio de 1981

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