Venta ambulante
En EL PAÍS del pasado 6 de junio aparece una fotografía muy ilustrativa, en la que unos vendedores callejeros estaban retirando sus puestos, que tenía como subtítulo «Amplia operación policial contra la venta ambulante». En el texto se especifican como objetivos de la decisión municipal decomisar el género que se venda en la calle y poner multas de hasta 10.000 pesetas.A la vista de esto, se me ocurren algunas reflexiones.
En primer lugar, quien se pone a vender en la calle es porque no tiene un puesto de trabajo. Por tanto, a falta del mismo, lo busca vendiendo en la calle (el derecho al trabajo lo recoge explícitamente la Constitución en el artículo 35). Si se les niega esa posibilidad, están abocados a dos alternativas igualmente indeseables: la mendicidad o el robo, y de esta última ya tienen conocimiento los comerciantes que protestan por la venta en la calle./


























































