Haig rectificó en Madrid su primera reacción al intento de golpe de Estado

El secretario de Estado norteamericano, Alexander Haig, rectificó ayer en Madrid su declaración de la madrugada del pasado 24 de febrero, en la que calificó como «asunto interno» el intento de golpe militar en España de hace mes y medio.

El general Haig, que no paró de cantar las excelencias de la democracia española en sus conversaciones con el rey Juan Carlos, el presidente Calvo Sotelo y el líder de la oposición Felipe González, acordó con las autoridades españolas el inicio inmediato de negociaciones para la conclusión de un nuevo contrato hispano-norteamericano, cuyo contenido Y duración se delimitará durante la negociación.El jefe de la diplomacia norteamericana ha pasado menos de veinte horas en la capital española con el solo objetivo de rectificar su declaración sobre el golpe, intentando justificarla en prisas y malentendidos, para recuperar y modificar el serio deterioro que sus palabras produjeron en las relaciones Madrid-Washington en un momento de crisis internacional en el que las relaciones bilaterales y defensivas hispano-norteamericanas se consideran muy importantes en la estructura defensiva de Occidente.

Haig, en un ambiente frío y poco acogedor por parte de los medios políticos y de comunicación españoles, abordó en Madrid el tema de la revisión del tratado norteamericano, que caduca irremisiblemente el próximo día 21 de septiembre. El Gobierno español quería, para evitar un vacío en estas relaciones y preparar el ingreso de España en la OTAN en el otoño de 1982, negociar un acuerdo-puente de un año de duración, con un contenido democrático y con la perspectiva atlántica en su interior. Estados Unidos, que no ha rechazado esta idea, parece, por su parte, más favorable a la negociación de un acuerdo nuevo general de cinco años de duración, que contemple el tema OTAN y que se adapte a la situación democrática española. Ambas partes, sin descartar una u otra opción, parecen decididas a tomar una última decisión a la vista de la marcha de las negociaciones, que se iniciarán este mismo mes en Madrid a nivel de embajadores y que se anuncian duras y estrictas por ambas partes.

Durante su estancia en la capital hispana, Haig habló con Calvo Sotelo y Felipe González de la situación en Centroamérica, calificando duramente la presencia de Cuba en Nicaragua. Asimismo, en su diálogo con representantes del Gobierno, el político americano insistió en su apoyo a Marruecos frente al Polisario, y declaró su predisposición a colaborar en el plano internacional en la lucha contra el terrorismo. El secretario de Estado norteamericano llegó anoche a Londres.

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Sí ha querido Haig, inesperadamente, insistir en la conferencia de Prensa en la dura actitud de su departamento frente a la crisis centroamericana. Criticó duramente a Cuba y así se lo dijo también a Felipe González, quien le planteó este tema en su calidad de representante de la Internacional Socialista. El líder de la oposición insistió en la necesidad de reabrir el diálogo entre la Internacional Socialista y Washington, anunció su próxima visita en mayo a Estados Unidos y pidió ayuda para El Salvador y Nicaragua.En su conversación con el Gobierno, Haig marcó distancias frente a las posiciones de España ante la crisis del Sahara y los acuerdos de Camp David, apoyando a Marruecos y Egipto de forma muy clara y contraria a las posiciones oficiales españolas.

* Este artículo apareció en la edición impresa del 0009, 09 de abril de 1981.

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