La Democracia Cristiana italiana, financiada ilegalmente

Flaminio Piccoli, secretario general de la Democracia Cristiana italiana (DC), admitió en televisión, durante la tribuna política del martes por la noche, que su partido había recibido del banquero Michele Sindona, encarcelado en Nueva York por quiebra fraudulenta, doscientos millones de pesetas «para financiar la campaña del referéndum sobre el divorcio».Piccoli añadió que el banquero había dado también a la Democracia Cristiana en aquella ocasión un millón y medio de pesetas durante nueve meses para el mismo fin. Y después, con cara seria, dijo mirando fijo a los telespectadores: «Es una mentira la historia de los 1.200 millones de pesetas».

Ha sido la primera vez que un líder democristiano ha confesado que su partido recibió dinero de un personaje como Sindona, que en estos días será juzgado por secuestro falso, en Nueva York. Su abogado defensor, Joseph Otzeri, llamó a testimoniar a favor del personaje que arruinó a cientos de pequeños ahorradores italianos, nada menos que a Alexander Haig, secretario de Estado norteamericano. Entonces, Haig era comandante de las fuerzas de la OTAN en Europa.

Negativa oficial del partido y contradicciones

Pero si el secretario democristiano niega que su partido haya recibido los 1.200 millones de pesetas, esto es desmentido, sin embargo, nada menos que por el abogado y consejero de Sindona, Raffaello Scarpitti. Esta confesión le permitió salir de la cárcel la semana pasada. En cuanto a los nombres de las personas que recibieron aquella apreciable cantidad de dinero, Scarpitti se limitó a decir: «Consultad a quienes estaban en la cumbre democristiana entre 1972 y 1974.Este testigo de excepción, que fue consejero de Sindona y su abogado personal, tendrá que presentarse ante la comisión del Parlamento que investiga las responsabilidades de los políticos de varios partidos en la quiebra de los bancos Finabank y Amincor.

Todos los observadores coinciden en que nunca la comisión de investigación del Parlamento se ha enfrentado con tantas trabas, maniobras y hasta amenazas que desde que empezó a tratar el delicado problema de la financiación de Sindona a algunos políticos.

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* Este artículo apareció en la edición impresa del miércoles, 25 de marzo de 1981.

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