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EDUCACIÓN

Los padres católicos se manifestarán para exigir la ley de Financiación

La Confederación Católica Nacional de Padres va a promover una concentración de sus afiliados y simpatizantes para pedir la promulgación de la ley de Financiación de la Enseñanza, que tendrá lugar el próximo 4 de abril, en la plaza de toros o en el Palacio de los Deportes de Madrid.La citada Confederación promovió dos concentraciones similares en Madrid en relación con otra ley importante de la enseñanza, el Estatuto de Centros Escolares.

En esta ocasión, los padres católicos se movilizan también para pedir una ley de protección de la familia, y su nueva presencia multitudinaria coincidirá, muy probablemente, con la discusión del proyecto de ley de Divorcio en el Senado.

El anuncio de esta convocatoria se hizo en una asamblea de presidentes de asociaciones de la Federación Católica de Madrid, que se celebró anteayer en el salón de actos del colegio de Chamberí.

Los dirigentes de la Confederación Católica Nacional de Padres, Luis Alberto Petit y Carmen de Alvear -Informa Efe-, piensan que la Constitución ha sido incumplida en cuanto concierne a la familia, y que sin la financiación de toda la enseñanza obligatoria no puede existir libertad de enseñanza.

A través de las distintas intervenciones de los asistentes a la asamblea se insistió en que los padres de alumnos de esta Federación no piden más dinero al Estado, sino una distribución más justa de los fondos aportados por los contribuyentes que se dedican a la enseñanza, mediante el cumplimiento estricto por parte del Estado de sus obligaciones legales, entre las cuales se encuentra la gratuidad de la enseñanza obligatoria sin derecho a imponer un centro ni una ideología.

Por su parte, la Federación Española de Religiosos de la Enseñanza (FERE) continúa los trabajos de su asamblea general, que hoy será clausurada y en la que uno de los ponentes, Aquilino Bocos, ha dicho que «está remitiendo la fuerza visceral con la que se ha afrontado el terna de la libertad de enseñanza, y que ha llegado el momento de asentarla cabeza para un discernimiento sereno y objetivo, donde el bien común y la luz del Evangelio, no otros intereses, nos hagan adoptar posturas decididas».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 14 de marzo de 1981