Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El crítico Guido Aristarco habló sobre el cine neorrealista

Guido Aristarco, crítico y ensayista italiano de cine, catedrático de Historia y Crítica del Cine de la Universidad de Turín, pronunció el lunes una conferencia sobre el tema Las raíces del neorrealismo en el Instituto Italiano de Cultura.Vicente A. Pineda, escritor y distribuidor cinematográfico español, presentó a Guido Aristarco como una de las figuras más importantes del cine mundial, y equiparó su labor de crítico e historiador durante medio siglo con los trabajos de Pasinetti, Umberto Barbaro, Sadoul y Luigl Chiarini.

El teórico italiano comenzó por situar la corriente neorrealista italiana en el contexto histórico de la ocupación alemana y liberación del fascismo. «Nosotros discutíamos entonces si la libertad era anterior a la justicia, si la libertad precedía o no a la democracia. Yo soy de los que piensan que antes que nada es la justicia, porque sin justicia no es posible la libertad», dijo el profesor Ariastarco al referirse a su participación, al lado de Visconti, como impulsor del neorrealismo. Visconti fue, según Aristarco, con las películas Obsesión y La tierra tiembla, el cineasta que ofreció mayor resistencia activa al fascismo italiano.

El neorrealismo cinematográfico italiano fue definido por el teórico italiano como un «fenómeno epifánico», en el sentido de que el cine fue entonces una de las manifestaciones culturales más importantes de Italia que llegó a la esencia de los problemas y que más allá de las apariencias desveló y reconoció las verdaderas causas de la situación política y social. «Una epifanía cristiana en el caso de Rossellini y una epifanía marxista en el caso de Visconti», precisó.

«El neorrealismo fue una feliz estación que muere a principios de los cincuenta, no porque falte la libertad, sino porque los hombres que hicieron aquel cine dejaron de creer en la libertad. La libertad se paga y su precio en el cine es muy caro», señaló Aristarco.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 4 de marzo de 1981