El fin de una pesadilla

No se entiende por qué se habla de rescate a propósito de la transferencia de los haberes iraníes. Se trata en realidad del levantamiento de represalias, seguido de una restitución recíproca: rehenes por un lado, bienes congelados por otro.Evidentemente, la justicia y el sentido común no se satisfacen. Este interminable e inhumano secuestro de 52 personas es una mala acción que la moral no puede aceptar fácilmente haciendo un balance de beneficios y pérdidas. ( ... )

En cuanto al sentido común, permanece asombrado ante la inutilidad de esta infracción masiva a las reglas más elementales del derecho, que no producirá más que un recrudecimiento del odio popular, provocado por pretendidos guías espirituales que tendrán, probablemente, la ocasión, un día, de verificar lo que ha advertido un moralista francés «a los que tienen la desgracia de agitar el fondo de una nación».

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 19 de enero de 1981.

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