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El bazar de Teherán pide la dimisión del primer ministro iraní, Ali Rayai, y su Gabinete

Una asociación de comerciantes del bazar de Teherán pidió ayer la dimisión, por «incompetencia», del Gobierno que encabeza Mohamed Alí Rayai, fundamentalista islámico, mientras que la polémica sobre la dirección militar de la guerra contra Irak continúa con virulencia alrededor del presidente Abolhassan Banisadr, comandante en jefe de las fuerzas armadas iraníes.

La dimisión del Gobierno de Rayai, que había sido descartada el viernes por el líder del Partido de la República Islámica, Mohamed Bejesti, máximo dirigente de los fundamentalistas, fue exigida por la mencionada asociación de comerciantes y por corporaciones de artesanos de Teherán, en un comunicado publicado por el órgano de Prensa del Frente Nacional, que preside Karim Sandjabi, una de las principales figuras del nacionalismo laico iraní, que desempeñó la cartera de Asuntos Exteriores al comienzo de la revolución iraní.«Vamos a combatir con todas nuestras fuerzas al Gobierno hasta que lo hagamos caer», dijo ayer Abolghassen Lebastchi a la agencia France Presse, pues «ninguna persona como Rayai, carente de experiencia política y económica, puede salvar a Irán con su débil Gabinete». La asociación de bazares que encabeza Lebastchi afirmó, en un comunicado que los comerciantes «reprochan al Gobierno que es el causante de la inflación», y le imputan «la emisión sin cobertura de billetes de banco».

Los autores del texto, que hacen referencia a «los ataques salvajes contra los comerciantes comprometidos y sus casas», preguntan al primer ministro Rayai, «¿cómo vuestro Gobierno puede mostrarse tan ingrato hacia el bazar?»

Según estas fuentes, «el bazar desempeñó el papel más importante en el comienzo de las huelgas y de las luchas» contra el sha y las financió. «Fue el bazar, cerrado durante ocho meses» por el régimen del sha, en 1978, «quien aseguró la supervivencia de las escuelas teológicas islámicas, quien ayuda a los iraníes ante las catástrofes naturales y quien ha tomado la iniciativa de suministrar su ayuda a los refugiados después del ataque iraquí», agregan los comerciantes.

«Debe usted dejar su puesto» -la jefatura del Gobierno- «lo más rápidamente posible, ya que, si no lo hace, será obligado a dejarlo», escribió el diario del Frente Nacional respecto al primer ministro Rayai.

Por su parte, Karim Sandjabi afirmaba en su diario: «No podemos asistir como espectadores silenciosos a la destrucción de nuestro propio país».

Por su parte, los responsables de defensa, en primer lugar el predente Banisadr, continúan siendo blanco de críticas por el retraso que sus adversarios le achacan a la hora e emprender la contraofensiva anunciada contra Irak.

Banisadr, que ha sido indirectamente criticado por los ayatollah Montazeri, futuro sucesor de Jomeini, y Bejesti; por los diputados de Ahwaz y por el «clero combatiente del Juzestán», aseguró que los iraníes podrían bombardear holgadamente las ciudades iraquíes, pero que no lo hacían, «fundamentalmente, por razones humanitarias».

En su diario Engelab Islami (Revolución Islámica), Banisadr denunció a los que confabulan noche y día para que al presidente le sea quitado el mando supremo de las fuerzas armadas iraníes, lo que constituiría una traición evidente a lrán», afirmó el presidente.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 4 de enero de 1981