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Hipódromo de la Zarzuela, un monumento siempre protegido por el Estado

La incoación de expediente para la declaración monumental de las instalaciones del hipódromo de la Zarzuela viene a reconocer la valía de esta obra. Desde su construcción, en tiempos de la República, hasta ahora el hipódromo ha gozado siempre de una gran protección. Levantado en terrenos del Patrimonio Nacional, el hipódromo está explotado por la Sociedad de Fomento y Cría Caballar de España, de la que ha sido vicepresidente hasta hace muy poco tiempo el actual ministro de Cultura, Iñigo Cavero, pieza clave en la declaración monumental.

A comienzos de siglo, las carreras de caballos se disputaban en el hipódromo de la Castellana, construido en los terrenos en los que ahora se levantan los Nuevos Ministerios. En aquellos años se daban cita en la Castellana todos los aristócratas de la época y el mismo rey Alfonso XII, gran aficionado a este deporte. La Sociedad de Fomento tuvo que organizar las pruebas hípicas en el hipódromo donostiarra de Lasarte, cuando el de la Castellana fue expropiado por el Estado. Poco tiempo después, en el año 1931, se comenzó a construir el hipódromo de la Zarzuela en terrenos propiedad del Patrimonio Nacional. Cuando las obras no estaban todavía concluidas estalló la guerra civil, y ese mismo año las instalaciones de la Zarzuela fueron subastadas por el Frente Popular y adjudicadas a un particular que tenía así el derecho de explotación.Durante los años que duró la guerra, las escasas edificaciones que se levantaban en la Zarzuela fueron prácticamente destruidas, ya que los terrenos del hipódromo fueron frente de batalla. Así, al terminar la contienda, las obras tuvieron que comenzar casi desde el principio.

Los arquitectos Martín Domínguez y Arniches, y el ingeniero de caminos profesor Eduardo Torroja fueron los encargados de dirigir las obras. A Eduardo Torroja se debe la estructura de las cubiertas del voladizo de las tribunas realizadas en hormigón armado y sujetadas tan sólo por unos pequeños pilares. Esta marquesina es la pieza más valiosa de todas las edificaciones del hipódromo y ha sido visitada por numerosas promociones de arquitectos del mundo entero, en viaje de estudio.

Francisco Franco intervino decisivamente al final de la guerra en la reestructuración del hipódromo de la Zarzuela. Así, el 12 de enero de 1940 dictó un decreto-ley por el que los terrenos en los que se levantaba el nuevo hipódromo madrileño eran cedidos a la Sociedad de Fomento y Cría Caballar de España, máximo organismo de las carreras de caballos, que es una sociedad sin fines de lucro, cuya labor es el fomentar el desarrollo de la cría nacional. Este decreto de Franco anulaba la subasta realiza da en 1936. En la disposición se dice que, de esta manera, se trata de compensar a la Sociedad de Fomento de las pérdidas que sufrió al desaparecer el hipódromo de la Castellana, en el que se habían realizado muchas reformas.

El Patrimonio Nacional, propietario de los terrenos cedidos a la Sociedad de Fomento, está representado en el comité directivo de esta entidad. De esta manera, el Estado ejerce un control directo sobre las obras que en la Zarzuela se puedan realizar.

La Sociedad de Fomento ha acogido con gran satisfacción la designación por el Ministerio de Cultura del hipódromo como monumento histórico-artístico, ya que, según el gerente de dicho organismo, José Manuel Lahera, esto supone que todas sus instalaciones serán respetadas al máximo.

Nadie duda de que Iñigo Cavero, ministro de Cultura, ha influido positivamente en la incoación del expediente del hipódromo de la Zarzuela. Cavero fue hasta hace poco tiempo vicepresidente de la Sociedad de Fomento, cargo del que se encuentra excedente, por no ser compatible con sus ocupaciones en el Gobierno.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Martes, 2 de diciembre de 1980

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