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Enfermos del Ramón y Cajal se niegan a ser operados por el marqués de Villaverde

Siete enfermos del corazón, internados en el Ramón y Cajal, según publicaba ayer Diario 16 (tres, según manifestó a EL PAIS el director del centro, doctor Isasa), se negaron a ser intervenidos quirúrgicamente por el jefe del servicio de cirugía cardiovascular, Critóbal Martínez Bordiú, marqués de Víllaverde, por carecer de confianza en este médico.Los pacientes, todos ellos de edad, cuyas intervenciones quirúrgicas, necesarias, no son apremiantes -según manifestó a este periódico el doctor Isasa-, habían sido atendidos por miembros del equipo del doctor Martínez Bordiú, entre ellos los doctores Epeldegui y Abella y querían ser intervenidos por éstos.

El simulacro de motín se produo, según relataba el diario aludldo, cuando a uno de los enfermos, Manuel Martínez, no le pudo ser garantizado que sería operado por el doctor Epeldegui, sino que la decisión debería ser adoptada por Martínez Bordiú, cupiendo la posibilidad de que fuese este médico quíen le operase.

Los enfermos -José María Zamorano, Manuel Martínez, Manuel Giménez, Agustín Arranz, Fernando Guerrero, Ricardo Criado y Gregoria Jiménez- continúan sin ser intervenidos y están a la espera de una solución.

El marqués, ilocalizable

Ante la imposibilidad de localizar al doctor Martínez Bordiú, EL PAIS fue atendido amablemente por el director del hospital, doctor Ignacio Isasa, quien aseguró, entre otras cosas, que se había sobredimensionado el problema. «Es evidente» dijo, «que la fascinante personalidad del doctor Martínez Bordiú para la opinión pública ha desorbitado el tema. En todos los hospitales del mundo se plantean a diario estos problemas, que son lógicos desde el punto de vista del paciente, que tiene mayor confianza en un médico que en otro y que prefiere, por los motivos que sean, ser intervenido por uno u otro doctor. Esto es normal» '«Debo señalar como director de este centro, cosa que haría cualquier otra persona en mi lugar, que nadie puede dudar, después de veinticinco años de profesión, de la capacidad médica y quirúrgica del doctor Martínez Bordiú. Además he de insistir que, en un hospital de estas características, las jerarquías han de ser respetadas por todos, incluidos los enfermos».

El doctor Isasa informó ayer a este periódico que había recibido un escrito firmado por especialistas ciesiacados -entre ellos, los doctores Jacinto Candela, Señor Uría, Vital Aza, Isidoro Mínguez y el propio Antonio Epeldegui- en el que se mostraban solidarios con la capacídad profesional del marqués de Villaverde.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 29 de octubre de 1980