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El Nobel de la Paz niega las vinculaciones terroristas que le atribuye la Junta argentina

El Premio Nobel de la Paz 1980, Adolfo Pérez Esquivel, negó ayer terminantemente cualquier vinculación con grupos terroristas, reiterando que siempre ha estado vinculado con la Iglesia católica.La afirmación la hizo durante una improvisada conferencia de Prensa celebrada en Buenos Aires, a raíz del documento oficial de la Junta argentina que criticó su nombramiento para dicho premio.

Pérez Esquivel fue terminante al expresar que no había dudado en «denunciar los ataques terroristas», y agregó que, con motivo del asesinato del director general de la empresa Fiat en Latinoamérica, Oberdan Sallustro, «ayuné y oré durante tres días» junto a sacerdotes y seguidores de la vía no violenta.

«Los hechos son claros y desmienten en forma categórica lo que afirma el Gobierno», dijo Pérez Esquivel. Seguidamente dijo que estaba dispuesto a entrevistarse con el presidente Videla o con miembros de la Junta Militar, «pero para mantener un diálogo sobre bases claras», expresó.

El Departamento de Estado norteamericano «aplaudió» ayer la designación de Pérez Esquivel como Nobel de la Paz.

Irónicamente, Pérez Esquivel cobrará una pensión vitalicia del Gobierno argentino de más de 350.000 pesetas mensuales. La Junta Militar dictó en 1977 una ley por la cual «los ciudadanos que hayan obtenido u obtengan el Premio Nobel tendrán derecho, mientras residan en el país, a una pensión vitalicia y móvil». Los militares decidieron entonces que esta pensión sería la equivalente al sueldo mensual de los jueces del Tribunal Supremo.

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