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Crítica:FESTIVAL DE MÚSICA HISPANO-MEXICANA
Crítica

Concierto de los guitarristas Castañón y Bañuelos

Bajo la denominación general de «Música y subdesarrollo», el crítico y compositor mexicano José Antonio Alcaraz abordó una serie de cuestiones o, como él mismo dlijo, lanzó unas cuantas sugerencias aptas para una discusión mucho más larga que la que siguió a su conferencia.Con una simpatía extraordinaría, un agudo sentido del humor y un lenguaje llano y coloquial, Alcaraz, hombre de sólida y plural formación, evocó la situación musical de España y México, sus puntos de contacto y semejanzas, el peligro de su folklorismo colorista y, en párrafos muy bellos, la utilidad prestada a la evolución musical de su país por los músicos españoles transterrados: Rodolfo Halffter, maestro de compositores, de intérpretes, desde Herrera de la Fuente hasta Eduardo Mata, promotor de ediciones, ballet o revistas; Jesús Bal y Gay, tan fino musicólogo como creador; el batallador Otto Mayer-Serra, de origen catalán.

Dúo de guitarras Castañón-Bañuelos

Conferenciante: J. Antonio Alcaraz. Obras de Macari, Martín-Lladó, Barce, Navarro, Gásser, Guerrero, Támez, Núñez y García de León. Centro Cultural de la Villa de 14 de octubre.

Complejidad social

Hizo no pocas consideraciones sobre la significación de las tendencias nacionales y nacionalistas y su relación e interdependencia con fenómenos políticos, económicos y sociales. Y con la colaboración de Hugo Gutiérrez Vega, excelente poeta y hoy consejero cultural de la Embajada de México en Madrid, abrió un diálogo con los asistentes que, en pocos minutos, se tomó caliente y apasionado.En días sucesivos hablarán Federico Bañuelos («La guitarra contemporánea»), Julio Estrada («Tiempo y memoria de la música del siglo XX» y «Cien años de música mexicana»), Mario Lavista («Nuevas posibilidades técnicas y expresivas de la flauta») y Ramón Barce («Timbres e instrumentos en la música actual»).

Formados en el conservatorio mexicano, en España (Alicante) y Bélgica, los guitarristas Margarita Castañón y Federico Bañuelos -viajeros estudiosos por Francia e Italia- constituyen un dúo de gran calidad, por la pulcritud técnica, el refinamiento del estilo y la flexibilidad para abordar las más diversas estéticas.

Desde hace algún tiempo, Castañón-Bañuelos prestan especial atención a la música de nuestro tiempo, de la que saben extraer sus diversificadas significaciones. Así se comprobó en su actuación para el Festival Hispano-Mexicano, en la que abordaron obras directamente ligadas a la tradición (Percusión, del mexicano Gerardo Támez), junto a un repertorio actual y actualista (que de todo hay en la viña del Señor) de muy diverso carácter.

Simplicísima la Métrica III (1973), de Barce, evocador de fenómenos «jondos» (incluidos palmas, pitos y apunte de «cante»); Triskin, de Luis Gásser, explotador de los valores puramente sonoros dentro de una estructura flexible; la Sonata, de Eblem Macari, que escuchamos en dos versiones o concepciones; seguro de trazo, ecléctico de ideología y siempre biensonante, Miguel Angel Lladó en sus Diálogos; fuertemente atractivo en la brevedad contrastada de sus cuatro epigramáticos movimientos, el mexicano Antonio Navarro, en Apuntes (Trazos, Estructuras, Puntos y Espacios); modernos, a pesar de evidentes ligazones con el pasado, sus compatriotas Francisco Núñez (Bosquejos 1980) y Ernesto García de León (Preludio y Son, 1980), y con la original y vertiginosa fantasía que le caracteriza, nuestro Francisco Guerrero, en Xenias Pacatas II.

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