Reportaje:

El complejo de Alúmina-Aluminio de Lugo, una batalla entre el campo y la industria

El complejo industrial de Alúmina-Aluminio de San Ciprián, en la costa lucense, cuya inauguración oficial presidirán mañana, lunes, los Reyes de España, es uno de los tres más importantes del mundo en su género, junto con los ya existentes en Estados Unidos y Canadá. En su construcción se ha utilizado la tecnología más avanzada y la producción de la planta de aluminio hará que España se convierta en el tercer productor entre los países de la Comunidad Económica Europea, y en el cuarto de Europa, en donde venía ocupando el séptimo lugar.

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La instalación de este gran complejo en la provincia lucense ha resultado polémica y provocado importantes reacciones de protesta y movilizaciones entre los miles de lucenses que se han sensibilizado para rechazar a una macroindustria que, en su opinión, llega para conmocionar una zona costera y eminentemente rural. La contaminación por flúor y los pues trabajo, considerados insuficientes ante la inversión, fueron importantes batallas, a las que hay que unir la que ahora se libra a todos los niveles ante el asentamiento de nuevas industrias derivadas de este complejo, como son los trenes de laminado en frío y caliente del aluminio, y los insistentes rumores de que serán trasladadas a otras provincias españolas. Mientras tanto vecinos de la zona se han planteado la posibilidad de abandonar el lugar ante la situación actual.

Un complejo integrado

La creación del gran complejo industrial de Alúmina-Aluminio parte del año 1974, en que la Empresa Nacional del Aluminio, SA (ENDASA), y Aluminio de Galicia, SA (Alugasa), únicos productores de aluminio electrolítico de España, promocionan la construcción de una planta de este metal con el objeto de atender la creciente demanda existente en todo el país. A la vez se decidió iniciar la construcción de una planta de alúmina con el fin de eliminar la necesidad registrada de recurrir a la importación para el abastecimiento de las plantas productoras. El proyecto hizo que se construyesen ambas plantas en un solo complejo, con lo que se lograría una mejora en los costos de producción y una reducción de la inversión total necesaria, junto con el costo de la explotación, la de hacer posible utilizar conjuntamente infraestructuras comunes.Con la realización y puesta en marcha de este complejo, la producción española del aluminio se verá duplicada, colocándose el país entre los cuatro primeros productores de Europa y pudiendo exportar en torno a las 100.000 toneladas anuales, cuyos mercados estarán preferentemente en los países del Este, Africa del Norte y América del Sur.

Pero la elección del norte de la provincia de Lugo para la instalación de las factorías, sobre una superficie de quinientas hectáreas, ha resultado un tema sumamente controvertido, motivando todo tipo de protestas de quienes consideraron el asentamiento como «un claro signo de la colonización que padecemos», frente a los que se muestran partidarios de la industrialización poco menos que a cualquier precio.

El descontento de los lugareños arranca desde el comienzo de la instalación, ya que nunca se mostraron satisfechos con los criterios establecidos por la empresa para adquirir los terrenos ocupados, que se hallaban repartidos en 3.709 fincas.

«Algunos se pagaron a sesenta pesetas el metro cuadrado, cuando la comisión de expropiación los tenía a 180 pesetas. Y en algunos casos con coacción, porque muchos se decidieron a vender antes de ser expropiados, y es que Galicia está muy atrasada, pero cuando alguien quiere abrirnos los ojos se oponen cuatro chaqueteros y caciques», dicen hoy algunos de los; vecinos de los municipios de Xove y Cervo, en donde se asienta la industria, que se han distinguido por un rechazo, tanto a este tipo de empresa. como a las proyectadas de la central nuclear de Regodela y a Celulosa del Cantábrico. Y es que mientras para unos estas quinientas hectáreas eran prácticamente improductivas, para otros «eran tan ricas como cualquier otra tierra gallega».

Las reacciones de protestas fueron generalizadas durante algunos meses, a partir de abril del pasado año, con motivo de la emisión de flúor que se produjo con la entrada en funcionamiento de las primeras cubas de electrólisis. Las emisiones, más elevadas de lo autorizado, en ocasiones cuatro veces superior al máximo permitido, causaron daños de importancia que afectaron a animales y plantas y motivaron una enérgica reacción, no sólo por parte de los afectados, sino tam6ién por los miles de lucenses que se dispusieron a rechazar la instalación del complejo a pesar de las llamadas tranquilizadoras que desde el primer momento realizaron los responsables.

Nuevas industrias

La Diputación Provincial de Lugo ha realizado un estudio según el cual es viable el asentamiento de nuevas industrias generadoras de puestos de trabajo. A este respecto, su titular, Luis Cordeiro, declaró a EL PAÍS que, «mientras el servicio de promoción industrial lo encontró viable, la empresa parece que no, basándose en que tienen un tren de laminado en Alicante y que el mercado no absorbería la producción de otro; sin embargo, hay otro tipo de suministros que podrían tener un valor anual de 2.000 millones de pesetas. Lo que hace falta es suelo industrial, y ya existen gestiones muy avanzadas acerca de particulares de la zona y una sociedad con capital estatal para llevar a cabo un polígono industrial que podría tener como mínimo cuarenta hectáreas.En este mismo sentido se pronunció Alvaro Rodríguez, presidente de la Confederación de Empresarios lucense y portavoz de la de Galicia, al asegurar que «sabemos que Alúmina tiene grandes deseos de colaborar con el empresariado de Lugo y, en este sentido, existe inquietud en ciertos círculos empresariales para iniciar algún tipo de industria auxiliar. Creo, sinceramente, que este es el camino que más posibilidades ofrece. Por otra parte, hay que tener en cuenta que si la llegada de la empresa a la costa lucense ha generado mucha riqueza, también ha creado tensiones laborales. Tal vez la implantación de esta industria auxiliar pudiese, de alguna manera, ayudar a resolverlas. Además, no podemos esperar un crecimiento rápido de esta industria auxiliar si no hay una expectativa clara e inmediata de mejorar las infraestructuras viables, sanitarias, etcétera. No sólo de la zona, sino también de la comarca de influencia de la factoría. Y esta es una de las grandes preocupaciones de la confederación que presido, como lo es también la creación de suelo industrial en la parte de la costa, bajo la influencia de Alúmina-Aluminio, habiendo realizado ya sondeos en este sentido».

Luis Cordeiro, como otras personas consultadas sobre este extremo, considera que está perdida la batalla librada en torno al asentamiento de trenes (le laminado en frío y caliente del aluminio, con una inversión total de 10.500 millones de pesetas, y la creación de 1.700 nuevos puestos de trabajo. Y ello a pesar de que: el ente provincial promovió una campaña en la que comprometía tanto a los organismos de ámbito estatal como a los regionales y provinciales. Con ella se pretendía «levantar la voz airada de la provincia frente a los intentos de llevar las industrias derivadas del aluminio hacia otros lugares, dejando para nosotros todo lo que de negativo, por sus graves costos sociales, puede tener una industria de este tipo, y pretendiendo que los que no soportan estos costes sean los beneficiados de la parte positiva», como entonces aseguró su titular.

En lo que sí existe unanimidad es en el número de puestos de trabajo creados por el complejo -unos 1.600-, frente a la inversión, que se eleva a más de 95.000 millones de pesetas. Tanto quienes se oponen a la industrialización como los que se muestran partidarios, expresan su sorpresa y decepción ante este hecho, al considerar que tal cantidad de dinero debía dé generar mayor empleo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del sábado, 04 de octubre de 1980.

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