Sara Montiel: "Las fotos en que estoy desnuda me las sacaron a traición"

Horas antes del estreno en Madrid del espectáculo musical Super Sara Show, su protagonista aparecía desnuda en las páginas de Interviú. A tales fotografías hizo Sara Montiel diversas alusiones desde el escenario, aunque en tono festivo, sin la menor huella de queja. De ahí que el público abandonase el teatro con la convicción de que la artista era completamente cómplice de esas imágenes al desnudo que, al igual que las de Marisol en su día, están causando en toda España gran regocijo y conmoción.Sin embargo, la actitud de Sara Montiel en privado dista mucho de ser la misma que en escena: «Estos tipos de la Prensa amarilla, con perdón de su santa madre, son unos hijos de perra. Y ese fotógrafo, José María Castellví, se ha criado a mis pechos como profesional, ha comido en mi mesa, me ha profesado una admiración terrible. Pero ahora se ha comportado suciamente, sacándome unas fotos a traición, desde la distancia, cuando tantas veces me ha tenido cerca. De ahí que yo esté enormemente dolida. O sea, ni indignada ni enfadada, porque Sara tiene mucho mundo y hasta reconoce que las fotografías están hechas con cariño. Ahora, eso sí, me duele el procedimiento empleado, la falta de ética que ha demostrado ese señor. ¿Me explico?».

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Se explica: «No quiero que nadie piense que mi dolor es cosa de recato. Yo no soy una mojigata. Durante toda mi vida he andado desnuda. Y hace más de veinte años que llevo las tetas al aire. Una sabe que es guapa y no le importa demostrarlo. Todo eso, en la intimidad, con los próximos. Y, bueno, también en público. Porque en la película Varietés yo no tuve inconveniente en aceptar la sugerencia de ese estupendo director que es Bardem y ponerme a galopar con un señor, desnuda, mientras detrás galopaban los caballos. Y así salí, revolcándome en la cama, sin ningún problema».

Se explica; pero quedan preguntas en suspenso que el público se plantea. ¿Montaje publicitario? Gran panorámica: «Pase lo que pase, la Prensa amarilla se mete conmigo. El otro día lo comentaba con mi amigo Alberti: esto no es libertad, ni libertinaje siquiera, sino pura mediocridad de pocilga. Hoy, un periódico dice que aparecí con uno de esos hijos que adopto en cierto programa de televisión, en plan montaje publicitario... ¡Joroba! Ni que hubiera adoptado a cuarenta niños. Tengo sólo una hija, Thaïs, que es mía, legalmente mía. Y fui a Televisión con ella porque me lo pidieron con insistencia. Los de Sal y Tomate no paran. Otros dicen que le pongo los cuernos a Pepe, mi marido, con otro tipo en Marbella. ¡Si hace ocho años que no piso Marbella! Les da igual. Cuando Pepe inauguró un bingo en Mallorca, me aguanté las ganas y no acudí, para que no dijeran que me había vuelto binguera y esas cosas. Pues, Jódete!, me lo criticaron también. O sea, que, hagas lo que hagas, estás perdida. ¿Me explico?».

Sí. Pero todavía falta otra pregunta que muchos se formulan: ¿cuánto le ha pagado Interviu a Sara Montiel? Tajante respuesta: «Los traidores no pagan. Y yo no soy ambiciosa. Mi única ambición es artística». Mientras tanto, la cocinera de Sara, que fue la primera en ver las fotos publicadas, llora,

El director de Inteviu aclara: «Nosotros no sabemos nada. Es un asunto entre ella y el fotógrafo». Y añade ella: «Yo me querellaría de buen gusto, pero siempre se pierde aquí, porque en este país no hay una ley precisa que proteja la intimidad de una estrella».

* Este artículo apareció en la edición impresa del jueves, 18 de septiembre de 1980.