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Muerte de José Ortiz-Echagüe, pionero de la fotografía artística en España

En la iglesia madrileña del Inmaculado Corazón de María se celebraron ayer las honras fúnebres por el eterno descanso del célebre ingeniero y famoso fotógrafo José Ortiz-Echagüe, que falleció el pasado domingo, a los 94 años de edad. Hijo de militar, ingeniero militar él mismo, en 1911 obtuvo el tercer título de piloto de avión de la historia española; gentilhombre de cámara de Alfonso XIII, cuatro cruces de mérito militar, cruz de San Hermenegildo al mérito acronáutico, medallas en las campañas de Marruecos, medalla de oro del trabajo y cruces del mérito civil, de Isabel la Católica y de Alfonso el Sabio, la vida de Ortiz-Echagüe se compartió entre sus actividades militares y las industriales en el terreno de la aeronáutica y en el de la industria del automóvil, pues fue en 1923 el fundador y primer presidente de Construcciones Aeronáuticas, SA (CASA), tras haber organizado los talleres precursores de la Maestranza de Cuatro Vientos, y en 1950, a requerimiento del INI, se hizo cargo de la creación y presidencia de Seat, de la que fue después presidente de honor.Pero antes y paralelamente a estas actividades, Ortiz-Echagüe fue un gran fotógrafo, figura ya clásica y pionera del arte de la fotografía en España. A los doce años le regalaron un aparato fotográfico, y desde entonces su actividad en este terreno fue incansable. Una actividad, sin embargo, totalmente individual y en solitario, pues este arte ha tardado largos lustros para abrirse camino en nuestro país, donde hasta hace poco ha sido menospreciado y dejado de lado por lo general. Sin embargo, su largo trabajo en este terreno dio al final sus frutos, pues sus libros de imágenes han sido vendidos por centenares de miles de ejemplares, y fue nombrado miembro de honor de la Royal Photographic Society de Londres, la Photographic Sociely of America y otras organizaciones similares.

Publicó su primer libro en Alemania en 1929 -Spanische Köpfe- y al año siguiente iniciaba en España sus publicaciones con España: tipos y trajes (1930), que mereció ser prologado por Ortega y Gasset, con un espléndido texto que bajo el título «Para una ciencia del trabajo popular» incluyó el filósofo en el tomo VIII de El espectador. Posteriormente amplió la serie de manera espaciada y paulatina, publicando entre 1938 y 1971 los tres volúmenes de España: pueblos y paisajes, España mística y España: castillos y alcázares. Del libro prologado por Ortega se han vendido hasta hoy 70.000 ejemplares, 90.000 del segundo, 25.000 del tercero y 30.000 del cuarto. En un país como el nuestro, donde las ventas de los libros de fotografía son más bien escuálidas, los datos son dignos de tenerse en cuenta.

En 1979, la editorial Incafo publicó una amplia selección de la obra del fotógrafo, bajo el título José Ortiz-Echagüe: sus fotografías, del cual dijo el crítico Francisco Calvo Serraller (ÉL PAÍS, 25-3-1979) que muestra «el reflejo de la extraordinaria sensibilidad y sentido de la belleza de su autor, que alcanza, por ejemplo, en lo que a retratos de tipos populares se refiere, la plenitud de auténticas obras maestras». Por su parte, el profesor Antonio Lara, en 1976, con motivo de los noventa años de la vida del artista, señalaba que «en estos tiempos de reportaje vivo, las viejas estampas de los precursores parecen escapadas de un tiempo irrecuperable... y entre ellos Ortiz-Echagüe ocupa un puesto de primera fila». Su estilo, calificado de «pictorialista» no en sus procedimientos técnicos sino en sus resultados, se plasma un testimonio increíble de la contemplación de nuestro pasado inmediato.

Finalmente, el pasado mes de febrero, en el Palacio de Bibliotecas y Museos de Madrid, se celebró la más amplia muestra expuesta hasta ahora de la obra de Ortiz Echagüe: 140 fotografías.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 12 de septiembre de 1980