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El Primero de Mayo en el mundo

Enfasis alemán en la pacificación mundial

Con la excepción de Noruega, donde hubo enfrentamientos, gases lacrimógenos y más de cien detenciones, Europa ha celebrado en calma el Primero de Mayo. En Moscú, embajadores de trece países occidentales -los once de la OTAN, más Australia e Irlanda-, además de los de China y Japón, boicotearon diplomáticamente la tradicional parada de la plaza Roja, en protesta por la intervención soviética en Afganistán.Las quince naciones estuvieron representadas por delegaciones de segundo orden.En Francia, la jornada estuvo bajo el signo de la desunión sindical entre comunistas y socialistas, al igual que sucedió en Portugal. Alemania puso el acento en la pacificación mundial. En Italia el día se vivió bajo el lema «Movilización y lucha». La mayor ciudad turca, Estambul, fue virtualmente tomada por el Ejército para impedir disturbios sangrientos en el día de los trabajadores. En El Salvador, las horas previas a la celebración del Primero de Mayo han sido un nuevo pretexto para una dramática jornada en la que se teme hayan muerto más de treinta personas a consecuencia de la violencia política que sacude al país centroamericano. Información de España en páginas 48 y 49

Medio año antes de las elecciones generales, la Confederación de los Sindicatos Alemanes (DGB), orientada según principios socialdemócratas, ha concentrado sus demandas del Primero de Mayo en un apoyo al Gobierno en sus gestiones en favor de la paz mundial, del mantenimiento del «sindicato Único» y en contra de la disciplina de los empresarios en materia de precios.En Stuttgart, ciudad en la que se celebró el mitin oficial de la DGB, con participación de destacados políticos socialdemócratas, los líderes sindicales calificaron la paz mundial como un objetivo primordial de las organizaciones de trabajadores. Los dirigentes sindicalistas atacaron violentamente al partido de los ecologistas, los «verdes»: «La protección del medio ambiente es importante, pero no puede aspirar a convertirse en el primer objetivo de los sindicatos».

El acto oficial del Primero de Mayo a cargo de la DGB se concentró más en el tema de la paz mundial y la distensión que en la problemática más inmediata al mundo trabajador. El presidente del Partido Socialdemócrata (SPD), Willy Brandt, dijo que la «paz se encuentra ahora colocada en una débil capa de hielo», que en cualquier momento puede quebrarse, y que los sindicatos deben cooperar a que esta capa no se rompa.

Brandt hizo también un llamamiento a los trabajadores «para que demuestren a Helmut Schinidt que están detrás de él». Algo similar, dijo el ministro de Justicia, Hans-Jochen Vogel, en Munich, ante 12.000 afiliados a la DGB o simpatizantes. Vogel pidió la puesta en libertad de los rehenes norteamericanos en Irán y la salida de las tropas soviéticas de Afganistán.

El presidente de la rama del metal, una de las más combativas en la DGB, pidió en Duisburgo que termine la «escalada de amenazas» entre el Este y el Oeste, y consideró imposible una dignificación mayor del trabajo sin una garantía de paz.

Un día después de que el Gobierno federal aprobase un presupuesto suplementario para la adquisición de armamento, el jefe del SPD, Willy Brandt, denunció, en Dortmund, que «en este mismo Primero de Mayo se dedicará en el mundo al armamento alrededor de 2.600 millones de marcos».

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 2 de mayo de 1980