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Reportaje:

Alto nivel de calidad en la Primera Muestra de Teatro Latinoamericano en Madrid

El festival es un intento de iniciar un intercambio entre los dramaturgos de España y América

Con la representación que ofrecerá el grupo uruguayo El Galpón de la obra de Mario Benedetti Pedro y el capitán, el domingo próximo se clausurará la Primera Muestra de Teatro Latinoamericano, organizada por el Centro de Documentación Teatral (CDT), que se celebra en la Sala Olimpia, de Madrid. Nuevo Grupo, de Venezuela, y Teatro de los Buenos Aires, de Argentina, son los otros grupos que intervienen en la muestra, que ofrece, en general, un alto nivel de calidad, pese a la indiferencia con que ha sido recibida por parte del público. El día que me quieras, de José Ignacio Cabrujas; Historias para ser contadas, de Oswaldo Dragún, y La gallina ciega, de Roma Mahieu, son las principales obras incluidas en el programa del ciclo que se inauguró el miércoles pasado con una conferencia del chileno Orlando Rodríguez sobre el panorama actual del teatro latinoamericano.

«El fenómeno teatral en los países latinoamericanos presenta hoy una realidad compleja y heterogénea difícil de analizar globalmente, que ha experimentado en los últimos diez años un extraordinario crecimiento, tanto cuantitativo como cualitativo», señaló Orlando Rodríguez, asesor teatral del Consejo Nacional de Cultura de Venezuela y profesor de la Escuela de Teatro de Caracas.El teatro típico de las grandes ciudades, con su doble manifestación, comercial y de arte o experimental, coexiste con un tipo de teatro autóctono que se da en las zonas campesinas y se expresa en lengua indígena, que ha nacido en estrecha relación con los procesos revolucionarios.

Esta forma de teatro popular se encuentra en países como Perú, Bolivia, Ecuador, Guatemala, México y Cuba, e inicia su desarrollo en Nicaragua, donde han aparecido desde la caída de Somoza casi un centenar de grupos que antes no existían.

«Los grupos que hacen este tipo de teatro representan sus obras en castellano, pero introduciendo expresiones propias del lugar -en Guatemala, por ejemplo, se habla veintidós lenguas indígenas- aunque, siempre que aparece la figura de un dictador, este personaje se expresa íntegramente en castellano, lengua tradicional de los dominadores.»

Teatro clandestino censurado y exilado

En la zona del Cono Sur, y a raíz de los golpes militares, se ha generado una variedad muy especial de teatro que incluye, a su vez, tres variantes: el teatro clandestino, el teatro censurado y el que se produce en el exilio interior o exterior.«El teatro clandestino surge con la recuperación del movimiento de aficionados al teatro, muy importante sobre todo en Chile, donde, en la época de la Unidad Popular, se contabilizaban hasta seiscientos grupos amateurs, desaparecidos al desmantelarse la Central Unica de Trabajadores, de la que dependían. Hoy, pese a todas las dificultades, han resurgido unos doscientos que trabajan en las peores condiciones, en iglesias, plazas, galleras o en cualquier lugar donde se puede reunir el público.»

El teatro que permanece inédito a causa de la censura representa otro importante capítulo -sólo en Brasil, en los dos últimos años, un total de quinientas obras han sido prohibidas por la censura- y, en cuanto al teatro del exilio, tanto la producción dramática de autores emigrados como la actividad de los grupos que trabajan en Europa o en algunos países de América Latina de regímenes más abiertos y permisivos, constituye un tercer campo teatral de notable peso específico.

Las experiencias de creación colectiva que llevan a cabo grupos como Los Transhumantes o el Teatro Periódico, de Augusto Roa, en Panamá, Argentina, Chile o Colombia, es una aportación peculiar del teatro latinoamericano, que, en su vertiente comercial, recoge y asimila las influencias de Bertold Brecht, Ibsen, Ionesco o del teatro del absurdo. A la agudización del compromiso de los autores con el guión de su obra, que tienden a una mayor síntesis en el tratamiento de los problemas específicos de su país, se suma un mayor interés en cuanto a la formación científica y profesional de los elementos humanos que participan en la creación y representación dramáticas.

«En el campo de la expresión formal», apuntó Orlando Rodríguez, «se sigue el ritmo de la evolución europea, pero de acuerdo con las necesidades propias de cada país, que se traducen en las limitaciones impuestas en el uso del espacio escénico y del lenguaje, en la temática, muchas veces coyuntural, y en un imperioso deseo de llegar al público.»

Puente teatral con Latinoamérica

La primera muestra de Teatro Latinoamericano no es un hecho aislado, sino la primera manifestación de la actuación de un centro de estudios en fase de creación, en el que están implicados una serie de representantes del teatro español, como Fermín Cabal, Nuria Espert o José Luis Gómez, y cuya dirección corre a cargo de Ramón Ballesteros y José Monleón.«El objetivo de este centro es promover un intercambio regular con los países de Latinoamérica donde se produce en estos momentos un intenso movimiento teatral que sería interesante conocer y, al mismo tiempo, facilitar las condiciones para que los grupos españoles pudieran darse a conocer allí», explica José Monleón uno de los coordinadores de esta primera muestra.

El segundo proyecto del centro dedicado al estudio del teatro latinoamericano, que funcionará con autonomía propia, es la celebración de un congreso, que tendrá lugar en Madrid o en Sevilla a mediados de mayo y que reunirá a una treintena de personalidades del teatro latinoamericano y otras tantas del teatro español.

Por otra parte, mañana comienzan en Badajoz las segundas Jornadas de Teatro y Cine Hispanoamericano, con la participación de compañías de teatro de Venezuela, Argentina, Uruguay y España, y la presentación de un ciclo de cine que será presentado por el crítico venezolano Luis Masci.

Estas jornadas, que se celebran con periodicidad bianual, han sido organizadas por la Institución Pedro de Valdivia, de la Diputación de Badajoz, en colaboración con la revista Primer Acto y el Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (CELCIT), que es la otra cabeza del puente teatral de comunicación que se intenta establecer con los países de Suramérica.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 13 de abril de 1980