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Tribuna:

TVE: vergüenza andaluza

Los trabajadores del centro regional de Televisión Española en Andalucía todavía no se han recuperado de la frustración profesional en que les han dejado sumidos las directrices desinformativas transmitidas desde Madrid en relación con el referéndum de autonomía.En un gesto de vergüenza profesional, al día siguiente, de los trabajadores que esa mañana se encontaban en el centro regional, salvo dos, sin distinción de categorías profesionales, sucribieron una breve carta para difundirla a la opinión pública que, ante una combinación de amenazas veladas y advertencias al peligro de caer en la manipulación, fue rota en una asamblea de los trabajadores, después de que algunos de los firmantes, en situación laboral comprometida, decidieran retirar su firma.

La filtración de la existencia de esa carta, nadie puede negar que, aunque de vida efímera, la carta existió, ha desencadenado en Telesur un ambiente de caza de brujas que ha deteriorado las relaciones entre la treintena larga de profesionales, hasta el punto de que algunas personas han dejado de saludarse desde el viernes pasado y no son infrecuentes los altercados verbales entre los supuestos autores de la carta y alguna de las personas que no estaban de acuerdo con la misma.

La carta objeto de tantas iras se limitaba a expresar brevemente el desacuerdo de los trabajadores del centro regional con la información que TVE dio sobre el referéndum y, en opinión de una de las dos personas que se negaron a firmarla, «era fruto del dolor, la ofensa y el resentimiento por el tratamiento informativo dado al referéndum a nivel nacional». «Al saber que la carta iba a hacerse pública y no iba dirigida a los responsables de TVE me negué a firmarla e hice saber a mis compañeros del peligro de manipulación que corría esa nota», añadió.

Hubo quien replicó que la carta era preciso hacerla pública «porque tenemos que defender la cara ante el peligro de que nos la partan cualquier día alguien que nos crea responsables del comportamiento de TVE». Ante la retirada de cuatro de las veintiséis firmas, se optó por romper la carta.

¿Qué llevó a los trabajadores a expresar su «vergüenza como andaluces y profesionales»? Según palabras de uno de los firmantes de la carta, se puede simplificar en tres hechos, fruto todos ellos de una filosofía informativa radicalmente obstruccionista que, por encima del director del centro regional, se encargaron de ejecutar in situ dos cargos que viajaron sucesivamente a Sevilla desde Madrid: el señor Ramos Losada, director general de los centros regionales y González Besada, del departamento de coordinación de los centros regionales, que estaba en ejercicio el mismo día 28 de febrero. También estuvo destacado en Sevilla el señor Mayoral, a quien se le atribuye una vieja amistad con Adolfo Suárez, así como un realizador que en principio fue para ayudar, aunque «ante el poco trabajo que nos permitieron hacer, no ayudó a nada y se limitó a observar lo que hacíamos los demás», dijo un trabajador del centro regional.

Los trabajadores, los partidos y la propia Junta de Andalucía han salvado de sus críticas el tratamiento dado al referéndum en el espacio Telesur del mediodía, en el que, en contra de lo ordenado en Madrid y ante la presión ambiental, llegó a emitirse la voz de Escuredo.

Los hechos que colmaron el vaso fueron otros. En primer lugar, el que el referéndum andaluz no fuera noticia para el resto de España como lo demuestra el que durante la campaña solamente dos veces, en la segunda cadena, y dos o tres, en la primera, entrara en las antenas de la red nacional el centro regional.

En segundo lugar, el enorme plantón que desde Madrid se dio a todoel equipo andaluz el día 28. Desde las nueve de la mañana hasta bien entrada la noche hubo tode un despliegue para intentar cubrir lo más ampliamente posible el desarrollo de la consulta. El despliegue fue innecesario. Para el primer Telediario se pidieron sólo imágenes, que se montaron en Madrid; por la tarde se pasaron tres minutos para Redacción de noche, de la segunda cadena. Cuando estaba todo preparado para pasar información para el segundo Telediario hubo una comunicación entre el delegado de Madrid, en Sevilla, y Pablo Irazazábal, máximo responsable de los informativos de la primera cadena, al término de la cual se le dijo al equipo de guardia que podía marcharse a casa. Momentos después llamaron despistados desde la redacción de Ultimas noticias, solicitando una conexión, pero al transmitirle las órdenes de la superioridad, desistieron en su intento.

El último hecho que desencadenó la ira de la clase política andaluza, que estaba en el casino de Sevilla a la espera de los resultados oficiales y llenó de vergüenza a los profesionales del centro de TVE en Sevilla, fue el anuncio hecho en Ultimas noticias, en base a datos de UCD, de que el referéndum había fracasado en cuatro provincias. Cuando al día siguiente los andaluces se despertaron con la noticia de que el referéndum había triunfado en seis provincias no supieron si agradecérselo a la virgen del Rocío o maldecir a TVE una vez más.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 7 de marzo de 1980