La vida del presidente yugoslavo Tito se extingue

El presidente yugoslavo, Josip Broz (Tito), de 87 años, entró ayer prácticamente en coma y todos los indicios hacían pensar anoche que el mariscal que ha dirigido el país desde 1945 está viviendo los últimos momentos de su dilatada vida. El equipo médico que le atiende en el hospital cardiovascular de Liubliana, capital de Eslovenia, a unos quinientos kilómetros al noreste de Belgrado, se muestra incapaz de impedir el continuo deterioro de las funciones vitales de Tito, que no ha cesado de degradarse desde el pasado domingo, con graves problemas renales y cardiacos, que se intensifican dada la avanzada edad del ilustre paciente.La calma es total en el país, donde en las últimas horas se han producido reuniones de urgencia de la presidencia del Estado y del Partido Comunista, así como del Consejo de Defensa Nacional, donde se ha pasado revista a la situación y se han puesto a punto los últimos mecanismos de control para una transición sin traumas. Los altos cargos del régimen que estaban viajando por el extranjero han regresado a Yugoslavia y el ministro de Asuntos Exteriores, Josip Vrhovec, canceló ayer un viaje a la India, que había sido programado con anterioridad al último agravamiento del presidente Tito.

El primer ministro yugoslavo, Veselin Djuranovic, interrumpió ayer inesperadamente su visita oficial a la República Democrática Alemana (RDA) y regresó a Belgrado.

Ayer, por primera vez, la televisión, que hasta ahora parecía ignorar la gravedad del presidente, alteró sus programas, suprimiendo los dibujos animados que solían preceder a las emisiones de noticias y sustituyendo un programa de variedades previsto para ayer por la noche por una película de guerra basada en los partisanos de Tito.

El hombre de la calle está ya psicológicamente preparado para la sucesión de Tito y la impresión general es de absoluto pesimismo, pero no se detecta ninguna tensión especial. Los dispositivos de alerta puestos en práctica el pasado mes, cuando se agravó el estado de salud del mariscal, han sido reintroducidos. Informaciones sin confirmación oficial aseguran que los 270.000 miembros de las fuerzas armadas han sido puestos en estado de alerta y que se ha llamado a algunos reservistas.

Aunque ayer tarde, en contra de lo habitual desde el pasado domingo, cuando se reconoció el agravamiento de Tito, no se publicó el comunicado médico, fuentes oficiosas reiteraron el estado crítico del enfermo.

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Estados Unidos se compromete a garantizar la independencia de Yugoslavia

(Viene de primera página)

La compleja situación internacional pesa sobre la sucesión de Tito. En la primera declaración explícita desde hace años, Estados Unidos se comprometió ayer a garantizar en el futuro la independencia de Yugoslavia.

El presidente Jimmy Carter, afirmó en la Casa Blanca, en la madrugada del jueves (hora de Madrid), que «si Yugoslavia lo solicita», Estados Unidos tomará cualquier acción que sea necesaria para atender esa petición.

En un lenguaje muy claro y en respuesta a la última pregunta de una rueda de prensa, el presidente norteamericano manifestó que mantiene conversaciones con los yugoslavos y con los aliados europeos como consecuencia de la deteriorada salud del mariscal Tito, informa Ramón Vilaró desde Washington.

Sin referirse a una eventual invasión soviética, Carter dijo que Yugoslavia es un país «fuerte, bien equipado, independiente, no alineado y capaz de defenderse por sí mismo», pero -añadió-, si los yugoslavos solicitan nuestra ayuda «tomaremos cualquier acción que sea necesaria para atender la petición».

Esta declaración de Carter -informa la agencia France Presse desde Belgrado- no recibió ayer una reacción oficial en la capital yugoslava, donde fue suspendida la habitual rueda de prensa que mantiene semanalmente con los periodistas el portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores. A finales del pasado mes de enero, fuentes gubernamentales subrayaron que el país es «capaz de salvaguardar su independencia» y añadieron que Yugoslavia «rehusa cualquier tutela, venga de donde venga». Esta toma de posición respondía a declaraciones de apoyo procedentes de países occidentales que Belgrado hubiera deseado más discretas.

En este mismo sentido, el jefe del Gobierno yugoslavo, Veselin Djuranovic, condenó el miércoles por la noche en Berlín Oriental «cualquier forma de expansionismo y ocupación extranjera», informa la agencia Efe.

No alineamiento

Djuranovic declaró en el brindis de la cena que ofreció en su honor su homólogo germanoriental, Willi Stopti, que Yugoslavia ha defendidosiempre que la garantía de la paz y el desarrollo libre e independiente de todos los pueblos constituye la meta más alta de toda la comunidad internacional.

«En el momento presente somos testigos de cada vez más frecuentes y peligrosos conflictos armados, así como también de injerencias extranjeras en los asuntos internos de muchos Estados, ante todo no alineados», señaló Djuranovic.

En las conversaciones que sostuvieron antes de esta cena Djuranovic y Stoph habían expresado su preocupación en vista del empeoramiento de la situación internacional.

Ambos políticos estuvieron de acuerdo en que no existe una alternativa razonable que pueda sustituir a la política de coexistencia pacífica.

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