La conferencia islámica aprueba un boicot contra Egipto

La conferencia islámica, tras finalizar sus sesiones plenarias a puerta cerrada, condenó ayer «la colusión y cooperación entre Egipto, Israel y Estados Unidos» e invitó a todos los países musulmanes a boicotear al régimen egipcio en los campos político, económico y cultural.Con anterioridad, los 36 países asistentes a la reunión aprobaron unánimemente una resolución presentada por Arabia Saudí, que condena la intervención soviética en Afganistán («flagrante violación de las convenciones y normas internacionales y grave amenaza para la seguridad y la paz de la región y del mundo»), exige la «retirada inmediata e incondicional» de las tropas soviéticas y suspende a Afganistán como miembro de la organización islámica.

Poco después de decidirse el retraso de la sesión de clausura, prevista para la tarde de ayer, el portavoz de la conferencia, Kassem Zahiri, dio a conocer el texto de la resolución condenatoria de la política egipcia, del tratado de paz egipcio-israelí y de la colaboración entre Israel, Egipto y Estados Unidos, «flagrante agresión contra los derechos del pueblo palestino y amenaza contra la seguridad e independencia de todos los países árabes y musulmanes». Esta resolución fue presentada por Irak.

Diez países miembros de la Organización para la Unidad Africana (OUA) expresaron sus reservas con respecto al llamamiento a favor de un boicot contra Egipto.

En la resolución aprobada por la conferencia se invita también a los países musulmanes a mostrar su «solidaridad con la Organización para la Liberación de Palestina (OLP)» y de «asegurar los derechos nacionales del pueblo palestino, incluido su derecho de establecer un Estado en su patria usurpada».

La tercera resolución, presentada igualmente por Irak, se refiere a la presiones ejercidas contra los países musulmanes, y en ella se condenan las «presiones de todo tipo» que las grandes potencias ejercen sobre los países musulmanes y se acusa a las «potencias occidentales» de querer «explotar la nueva situación creada por la intervención soviética en Afganistán, como pretexto para reintroducir el imperialismo en el mundo islámico».

Prevención contra los planes de las grandes potencias

Después de expresar su preocupación por las amenazas e injerencias en los asuntos internos de los países musulmanes y el establecimiento en ellos de bases militares destinadas a defender los intereses de las grandes potencias, la conferencia advierte a sus miembros contra «el peligro de verse implicados en los planes estratégicos de las grandes potencias».Por la tarde, fue aprobada otra resolución condenando la presencia de fuerzas de la Unión Soviética en el «cuerno de Africa» y pide la liquidación de las bases extranjeras en dicha zona y en el mar Rojo.

La resolución, según fuentes bien informadas, condena las agresiones armadas contra Somalía y pide «la retirada inmediata e incondicional» de las tropas de la Unión Soviética y «las de sus aliados».

Irán, Libia, Argelia, Irak y Yemen del Norte formularon reservas a esta resolución, segunda en la que se hace mención a la Unión Soviética.

Los ministros de Asuntos Exteriores islámicos apoyaron también otra resolución iraní protestando contra los planes de imponer sanciones económicas a Irán.

* Este artículo apareció en la edición impresa del martes, 29 de enero de 1980.

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