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Debate feminista sobre la visión de la mujer en la obra de Gorki

Organizado por el Centro Dramático en el escenario de "Veraneantes"

¿Fue Gorki un feminista, pionero en la defensa de los derechos de la mujer, o tan reaccionario como la realidad social de su época? En todo caso, su fascinación por la figura femenina y su tendencia a darle el papel protagonista de la ruptura y del cambio, ¿no se podría interpretar como una Fijación de la imagen materna, como un complejo de Edipo?, Estas fueron algunas de las cuestiones que se plantearon en el coloquio sobre La mujer en Gork¡, organizado por el Centro Dramático Nacional, que se celebró el miércoles pasado en el teatro Bellas Artes, con asistencia de unas ochocientas personas y en el que participaron las siete actrices que intervienen en el montaje de Los veraneantes y un grupo de mujeres procedentes de diferentes campos profesionales: la diputada Carmela García Moreno; Josefina Molina, directora teatral; Raquel Heredia, periodista, y las abogadas Cristina Alberdi y Francisca Sauquillo.Comenzó el coloquio Josefina Molina, comentando una impresión captada en Los veraneantes, de Gorki, con la que se manifestó de acuerdo: «Los hombres están cansados del mundo que ellos mismos han creado», dijo. «Un mundo presidido por valores como la agresividad o la competencia, que dejan muy poco margen de desarrollo a la mujer. Pero ésta se encuentra en la reserva, con más fuerza moral que el hombre, dispuesta a tomar el relevo no para arreglar un mundo concebido por el varón, sino para concebir otro donde hombres y mujeres puedan convivir. Sin embargo», añadió, «esta intervención de la mujer exige una fase previa de búsqueda de su identidad.»A continuación, Carmen García Moreno consideró el aspecto social de la obra, la imagen que refleja Gorki de la decadencia de una clase social, la burguesía, y la visión que ofrece de la mujer como el único ser capaz de dar el salto hacia el futuro, iniciar un proceso de cambio no sólo en las estructuras económicas y sociales, sino fundamentalmente en las actitudes y comportamientos, en la esencia misma de los individuos.Se centró en Bárbara, uno de los personajes de Los veraneantes, interpretado por Julieta Serrano, como símbolo de la mujer. que, pese a haber asumido el papel y las funciones que se le asignaban en 1905 -año en que se desarrolla la acción-, mantiene en su interior cierta insatisfacción, una especie de soterrado afán de utopías que la llevan por fin a la ruptura con su clase y sus orígenes.

Julieta Serrano describió los rasgos que había asimilado en la interpretación de su personaje y definió a Bárbara como «una mujer-niña, frustrada sexualmente, confusa y contradictoria ante el hecho de la maternidad, que no sabe como afrontar».

Gorki según Gandolfo

El contrapunto al debate lo dio Cristina Alberdi al declarar que, en su opinión, la mujer en la obra de Gorki está maltratada, «aunque ello es comprensible por las limitaciones de su contexto y las concesiones de su imaginación al realismo socialista ».En esa línea, continuó señalando que Veraneantes no es precisamente una obra representativa del tratamiento de la mujer en Gorki -«a ese nivel habría que pensar en La madre, el Ama Rosa del Kremlín, como la han llamado»- y que había que distinguir entre el texto de la obra escrito por Gorki y el montaje que ha hecho Gandolfo en el Bellas Artes, que, respetando íntegramente las palabras, ha dado más relieve y énfasis a unos personajes determinados y, en una lógica actualización de su contenido, ha mejorado bastante la presentación de las figuras femeninas.

Se refirió Cristina Alberdi a los cuatro protagonistas que considera más significativos de la visión gorkiana de la mujer: Julia, María, Bárbara y, sobre todo, Kaleria, la soltera poetisa que aparece en la obra de Gorki como una criatura carente de todo atractivo y que Gandolfo ha recreado como un ser encantador «que flota, toca el piano, escribe poemas y pasa de todo».

La actriz que protagoniza este personaje, Jeannine Mestre, explicó: «He intentado expresar esa dosis de cursilería que todos llevamos dentro, pero que nadie se atreve a reconocer.»

Por otra parte, dentro del ciclo de teatro de investigación que se desarrolla en el Real Coliseo de Carlos III, por iniciativa del Centro de Documentación Teatral, el grupo El Gayo Vallecano presentará, los próximos días 25, 26 y 27 de este mes, la obra del dramaturgo Alfonso Sastre A hola no es de leil.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 25 de enero de 1980