Selecciona Edición
Conéctate
Selecciona Edición
Tamaño letra
Crítica:TEATRO / "HERMINIA"

Vaudeville

Identidades fingidas y equivocadas, carreras, desmayos, puertas que se abren y se cierran, personas escondidas en los armarios, asombros, amores repentinos -de ida y vuelta-: todas las mañas del «vaudeville». Una trama demasiado absurda para contarla. Claude Magnier, actor, vivió desde esa óptica toda la mecánica, toda la «carpintería» de ese género francés, y la reproduce después en sus obras, convertido en autor, con una precisión en la que participa el espectador, lo cual es otro de los secretos del género: contar con la benevolencia del público para admitirlo todo. También con la del público de Madrid. La adaptación que firma Ruiz Funes -se nos dice que es un pseudónimo de Mara Recatero, que también ha dirigido la versión- ha reducido el tiempo de la obra -al público español le dura menos el plazo de concesiones al autor: se cansa-, y ha traducido el diálogo por un castellano escénico veloz y cortante. La dirección alcanza también la velocidad mecánica necesaria. Cuenta, sobre todo, con la capacidad de interpretación de Amparo Baró, dotada para papeles y obras superiores a ésta, pero que sabe estar también en este juego menor con comicidad suficiente. Jaime Blanch se adapta a sus identidades con profesionalídad. Aurora Redondo siempre tiene en tomo suyo el halo del teatro de otro tiempo. En general, la interpretación es aceptable en cuanto se acepte el género. Y hay un público que todavía lo acepta.

Herminia, de Claude Magnier, versión de Ruiz Funes

Intérpretes: Amparo Baró, Jaime Blanch, Antonio Campos, Damián Velasco, Rafael Almazán, Manuel de Agustina, Marta Puig, LuisBarbero, Nicolás Romero, Aurora Redondo. Dirección: Mara Recatero. Teatro Fígaro. 19-X-79.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Jueves, 25 de octubre de 1979