Muere después de esperar cuatro años un trasplante
Un niño de siete años, que desde hacía cuatro esperaba un posible trasplante de médula ósea, murió el domingo por la noche en el hospital de Westminster, en Londres. Anthony Nolan sufría una extraña enfermedad que le obligaba a permanecer aislado la mayor parte de su corta vida, ya que su organismo no poseía defensas contra las infecciones.
Los médicos que le atendieron estimaron que Anthony tenía una posibilidad entre 50.000 de encontrar un donante que hubiera permitido el trasplante de la médula ósea.
Shirley Nolan, madre de Anthony, lo llevó a Australia, donde existían menos posibilidades de que el pequeño se enfriara, dado que un catarro podía ser fatal.
A principios de este año ambos regresaron a Londres, en vista de que el estado de Anthony se había agravado.
Shirley Nolan, que recibió numerosos donativos durante todos estos años, anunció la creación de una fundación destinada a ayudar a los niños con enfermedades poco comunes.


























































