Conclusiones del Congreso del Patrimonio Histórico
Los pasados 12, 13 y 14 de octubre se celebró, en Madrid, el Congreso del Patrimonio Histórico, organizado por Adelpha, y al que asistieron cerca de sesenta representaciones de entidades públicas y privadas.El objetivo del congreso radicaba -a juicio de los organizadores- en la búsqueda, a través de una reflexión en la que participaran exponentes de todas las nacionalidades y regiones, de unas conclusiones a corto y medio plazo que sintetizaran una política realista y pragmática del patrimonio histórico.
El grupo de ponencias «Programáticas», puntualizó las bases ideológicas de una política patrimonial acorde con las conclusiones de los Coloquios de Quito y con la Carta Europea del Patrimonio Arquitectónico. Dichas bases se concretaron, en el de ponencias sobre «Centros históricos y monumentos», en la necesidad de apurar todos los mecanismos de la actual legislación del suelo y del Patrimonio para preservar el legado arquitectónico y urbano consolidado en los inminentes planes generales de ordenación urbana y en planes especiales específicos. A plazo medio, y mediante las nuevas leyes de Vivienda, de Rehabilitación Integrada del Patrimonio Arquitectónico, de Arrendamientos Urbanos y la propia del Patrimonio Histórico-Artístico, el congreso pidió la revitalización y financiación de conjuntos y monumentos.
En cuanto al patrimonio mobiliario, los grupos de ponencias de «Museos y de restauración» se han pronunciado por un replanteamiento global de los establecimientos museísticos; por la especialización científica del Cuerpo de Conservadores de Museos, por la estricta conservación de los bienes muebles, con rechazo del viejo concepto de «restauración»; por el aumento del personal técnico cualificado; por la prohibición, como regla general, de la exportación de objetos histórico-artísticos, y por la protección intensiva del patrimonio etnológico, antropológico, tecnológico, histórico-industrial y del arte popular.
El grupo de ponencias de «Arqueología» destacó la urgente necesidad de acudir en socorro del patrimonio rupestre y de asegurar los yacimientos arqueológicos.
El grupo de ponencias de «Jardines históricos y espacios naturales de interés cultural» subrayó la perentoriedad de una concienciación sobre el carácter histórico-patrimonial de los jardines antiguos. Dicho grupo de ponencias señaló criterios para su restauración e insistió acerca de la relevancia histórico-antropológica.
Por último, el grupo de ponencias de «Administración, legislación y hacienda» concretó los cauces jurídicos por los que formalizar los anteriores planteamientos, oponiéndose a que la nueva ley del Patrimonio Histórico-Artístico rebajara el techo de protección de la actual de 1936, solicitando la transferencia de las competencias en el sector de las administraciones preautonómicas, según las características de regiones y nacionalidades, y estimando que no proceden exenciones fiscales generalizadas, sino subvenciones a posteriori, en función del minusvalor que la protección patrimonial pudiera acarrear a la propiedad.


























































