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Homenaje a Blas de Otero en Bilbao

Bilbao «Laboriosa ciudad, salmo de fábricas donde el hombre maldice, mientras rezan los presidentes del consejo: "Oh Altos Hornos, infiernos hondos en la niebla"», ha rendido un homenaje popular a su poeta, al Blas de Otero de la «inmensa mayoría».El homenaje, organizado por amigos del poeta y apoyado por numerosas asociaciones culturales del País Vasco, dio comienzo con las palabras de Vidal de Nicolás, quien aludió al carácter introvertido de Blas, a sus ideales comunistas.

Rosa León cantó su Campo de amor, el bertsolari Inixaurraga improvisó estrofas sobre la autenticidad de sus poemas y con un aplauso emocionado fue recibido Gabriel Celaya, que, llorando con las manos temblorosas y potente voz, recitó sus últimos versos: «Un día de bochorno y aguacero, se me murió en Madrid mi amigo Blas de Otero.» Continuaron recitándose durante tres horas poemas de Blas de Otero y otros escritores, especialmente para rememorar su figura, acompañados por la guitarra de Paco Santibáñez e intercalados con la actuación de los cantantes Adolfo Celdrán, Imanol, Josune y Pepe Extremadura.

«¿Dónde estás, Blas de Otero?», se preguntaba su amiga de París, Tachia, recitando El cantar del amigo. «Está con los estudiantes y obreros..., está muerto con los ojos abiertos. »

Con un discurso político y poético intervino Carlos Alvarez. «Los pueblos son capaces de entenderse cuando la fundamental patria es la clase a que se pertenece», y concluyó parafraseando a Blas de Otero con el saludo: «En nombre de España, paz, y en nombre de Euskadi y los demás pueblos, justicia y libertad. »

El verso compuesto por Blas de Otero, Gracias por morir, gracias por perdurar, con su voz reproducida en una grabación, puso fin al homenaje que Bilbao «ciudad donde nací, turbio regazo de mi niñez, húmeda de lluvia y ahumada de curas», rindió al poeta.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Domingo, 22 de julio de 1979