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"«El sacerdote» es un esperpento irónico"

Entrevista con Eloy de la Iglesia, director de la película

El cineasta Eloy de la Iglesia define su película El sacerdote, estrenada el pasado lunes en Madrid, como «un esperpento irónico, con tema desmitificado a través de la capacidad crítica del humor y la ironía». Realizada a finales de 1977, el filme es anterior a El diputado. Está interpretada por Simón Andréu, Esperanza Roy, Emilio Gutiérrez Caba, José Franco y Africa Pratt. En la filmografía del director figuran además El techo de cristal (1971), La otra alcoba (1976), Los placeres ocultos (1976) y La criatura (1977).«La publicidad de la película -declaró a EL PAÍS Eloy de la Iglesia- puede dar la imagen de que se trata de una historia analítica y seria, cuando esencialmente es de humor. La película se sitúa entre 1966 y 1968, desde el referéndum franquista hasta las infiltraciones posconciliares, cuando los curas españoles dejan la sotana para ponerse el clergyman, es decir, la diáspora del nacionalcatolicismo. Es la historia de una obsesión, un hombre sin acceso a la vida sexual, castrado psíquicamente, que acaba castrado físicamente. La película incide en una visión divertida de la historia de un reprimido, que en este caso es un sacerdote. Tiene algunos aspectos en común con El diputado, ya que son dos formas distintas de marginación.»

El director ha realizado una película, según sus palabras, agresiva y popular. «La línea esperpéntica está presente durante toda la historia. Es una película agresiva y tremendamente popular, muy inmediata, cotidiana, que tiene una gran capacidad de sugerencia a todos los que hemos tenido una formación religiosa en la generación de los sesenta. Presenta la historia de un tipo determinado, un hombre castrado como ente sexual por su ideología y sus creencias determinadas. El hecho de que sea un sacerdote es un dato anecdótico, pero no del todo significativo. La película no lleva ninguna clase de mensaje o moral; quizá la tesis esencial sea la necesidad imperiosa de la libertad y el acceso a una libertad sexual.»

La historia cotidiana del franquismo

Si en El diputado Eloy de la Iglesia planteaba la historia de la transición democrática, El sacerdote se refiere a la historia cotidiana de los últimos años del franquismo. «Son unas películas referidas a una época y a una situación. Lo que tengan de reportaje periodístico se podrá convertir en crónica histórica, que pasado el tiempo descubran una forma de vivir y entender la vida. Esto se aprecia en todo el cine popular español.»«Mi cine es esencialmente repudiable por la progresía. Mis películas no van dirigidas a la progresía y sus esquemas estéticos, porque esa progresía es heredera de toda la ideología pequeño burguesa de los años del franquismo. Películas que han merecido la repulsa de determinados sectores han tenido mayor incidencia en el público. Habría que cuestionar la crítica, sobre todo en la prensa de Madrid. La prensa ha cambiado, pero los críticos siguen siendo los mismos y aplican la misma mentalidad, tanto la derecha como la izquierda.»

* Este artículo apareció en la edición impresa del Miércoles, 23 de mayo de 1979