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Tarradellas impidió la convocatoria de la Asamblea de Parlamentarios

Anoche Tarradellas logró una nueva victoria sobre la inmensa mayoría de las fuerzas parlamentarias catalanas, al conseguir evitar la convocatoria para hoy mismo de la Asamblea de Parlamentarios catalanes. Esta última debía ratificar hoy oficialmente el anteproyecto de Estatuto de Autonomía de Cataluña para poderlo presentar mañana, conjuntamente con los parlamentarios vascos, en las Cortes.

Con este nuevo retraso logrado por el señor Tarradellas aparece como inevitable, salvo imprevistos de última hora, que los vascos sean los primeros en presentar ante las Cortes un anteproyecto de Estatuto de Autonomía. Antes de que el presidente de la Generalidad provisional consiguiera esta nueva victoria, los parlamentarios catalanes se habían concertado con los vascos para presentar mañana sus respectivos Estatutos, de forma conjunta, a la misma hora.Anoche, el ambiente en los medios políticos catalanes era de estupor e indignación. Hasta poco antes de las nueve, fuentes de UCD, Convergencia Democrática, socialistas y comunistas informaron a EL PAIS que continuaban creyendo en que sería posible convencer al señor Tarradellas para que el consejo ejecutivo de la Generalidad convocara a la Asamblea de Parlamentarios para hoy mismo. Pero, poco después de las nueve, el señor Tarradellas anunció personalmente que el Consejo de la Generalidad volvería a reunirse hoy a las diez de la mañana y que a las doce se reuniría conjuntamente, todo el Consejo, con la comisión de los veinte, integrada por los parlamentarios que han redactado el anteproyecto de Estatuto.

Desconcierto parlamentario

Las últimas horas de la tarde de ayer fueron de desconcierto. En primer lugar aparecía como insólito que el señor Tarradellas hubiese convocado para las seis de la tarde al Consejo de la Generalidad, que habitualmente se reúne por la mañana. Asimismo, cabe señalar que para las siete había convocado una recepción a los periodistas con motivo de las fiestas navideñas. Evidentemente, estos aspectos formales tenían una intencionalidad. Lo más lógico es pensar que se trataba de impedir, incluso a través de argumentos peregrinos, toda posibilidad de convocatoria de los parlamentarios para la mañana de hoy.

Tarradellas afirmó a los periodistas que la reunión se había llevado a cabo por la tarde debido a que algunos parlamentarios tenían que llegar esa misma tarde de Madrid. Un consejero de la Generalidad afirmó que ello no era cierto y que todos los parlamentarios miembros del Consejo habían regresado la noche anterior en un avión especial, pero en público nadie contradijo la excusa de Tarradellas.

El presidente de la Generalidad provisional afirmó también: «El año 1979 será el año de la discusión del Estatuto», y añadió que «no hemos de establecer comparaciones con los demás regímenes preautonómicos».

Fuentes parlamentarias del mayor relieve indicaron que «ahora es absolutamente evidente que el señor Tarradellas desea por todos los medios evitar la rápida presentación del anteproyecto a las Cortes, esperando que se produzca entre tanto el decreto de disolución de las mismas». La fuente agregó que esta postura puede provocar una crisis total del Gobierno de la Generalidad, ya que, de producirse una votación, el presidente quedaría en muy clara minoría, incluso posiblemente sólo con el apoyo de su colaborador Manuel Ortínez.

La posibilidad de una crisis incrementará cuando el calendario político quede definitivamente concretado, si se determina que va a haber elecciones generales inmediatas. Lógicamente, Josep Tarradellas utilizará con fines electorales a la Generalidad.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Viernes, 29 de diciembre de 1978

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