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FORPPA: libertad o intervencionismo

El Fondo de Ordenación y Regulación de Producciones y Precios Agrarios- (FORPPA) cumplió recientemente los diez años de actuación. No se puede pretender en un corto artículo de prensa hacer un balance de actividades y menos aún emitir un juicio sobre la compleja labor de un organismo tan omnipresente en la resolución de los problemas agrarios; sin embargo, sí merece la pena verter algunas reflexiones sobre la orientación actual de la institución, sus dificultades de funcionamiento y las posibilidades de actuación futura.El FORPPA nació en 1968 como organismo autónomo encuadrado en el Ministerio de Agricultura, pero con una visión claramente interministerial de sus funciones. Así lo exige su objetivo fundamental, que es el de «velar siempre por la justa y equilibrada protección, tanto de la renta de los agricultores como del poder adquisitivo de los consumidores». Tanto la idea fundacional como su organización funcional están, a nuestro entender, bien planteadas, ya que se prevé en la ley la existencia de un Consejo General que asegura una visión integral de los problemas. Además, y de acuerdo con los principios de la economía de mercado, se pretendió un organismo «no de intervención forzosa o coactiva, sino como un fondo de medios instrumentales, principalmente económicos, destinados a ser puestos a disposición de las entidades intermedias a través de las cuales se canalice espontáneamente el libre juego de las fuerzas de mercado».

La experiencia de estos diez años ha mostrado, sin embargo, que es difícil establecer unos límites exactos, a la actuación de este organismo; y ello no precisamente por los deseos intervencionistas de su dirección o de sus funcionarios, sino por la presión de las fuerzas agrarias. Los últimos años se han caracterizado por una auténtica obsesión de los agricultores por los precios, tanto en productos regulados como no regulados, y ello es lógico, dado que tampoco ha existido por parte de la Administración propuesta alguna concreta de políticas alternativas de tipo estructural. Lo cierto es que los empresarios agrarios han comprobado cómo año tras año el FORPPA acudía en su ayuda -aunque con prisas e improvisaciones- cuando un mercado corría peligro de hundimiento, y el resultado de esa intervención ha sido globalmente positivo. Es claro, pues, que sobre el futuro planteamiento de la actuación del organismo pesará aún durante unos años la práctica del «socorrismo» llevado a cabo en el pasado.

Racionalizar toda su labor

En cuanto al funcionamiento interno de la institución, cabe distinguir dos niveles: el de discusión y negociación en los grupos de trabajo y el de decisión y ejecución en El Comité Ejecutivo y Consejo General. En el primero de ellos, la experiencia obtenida a partir del reconocimiento legal de sindicatos y organizaciones profesionales libres es claramente positiva, aunque también jalonada de prisas e imporvisaciones. En los grupos de trabajo se discuten exhaustivamente -ante la prensa y con las puertas abiertas a todos los interesados- los problemas que surgen para cada producto y en cada ocasión a lo largo del año. Hay quien dice que esas reuniones, a menudo martónicas, no son de gran utilidad; se puede pensar, sin embargo, que cumplen una función importante, como es la de reunir los datos del problema, airearlos y analizar las posibles soluciones.Sí parecen bastante inútiles, en cambio, las reuniones, teóricamente decisorias, del Comité Ejecutivo y del Consejo General. Y ello no porque en ellas dejen de tomarse las decisiones correspondientes, sino porque éstas han de sufrir todavía la prueba de fuego del Consejo de Ministros, en donde con frecuencia experimentan una revisión total. Según la ley, el FORPPA necesita para actuar la aprobación formal de sus propuestas y mociones por el Consejo de Ministros, lo cual resta una buena parte de operatividad al organismo, por la lentitud del proceso y por la irracionalidad del sistema. Si en el Comité y en el Consejo General existen representantes cualificados de los ministerios de Agricultura, Comercio, Economía y Hacienda, ¿por que es necesaria la revisión de acuerdos por los ministros correspondientes? La clave para la actuación eficaz del FORPPA reside en su agilidad y rapidez; sin éstas, el organismo pierde en gran parte su capacidad de maniobra. Pensando en el futuro, conviene, pues, una reforma en su funcionamiento interno, pero también van a ser necesarios algunos cambios en la filosofía de su actuación.

Mayor trascendentalidad

Como norma general, el FORPPA debería, comenzar a dirigir su actuación hacia temas más trascendentes que los de la pura incidencia diaria. Ya sabemos que esto es difícil, dada la trayectoria seguida por el organismo y las expectativas creadas en los agricultores acerca de su actuación, pero poco a poco hay que pensar más en ordenación de cultivos y producciones que en la solución precipitada de los problemas originados, en gran parte, por la falta de previsión en siembra y cosechas. Hay que ir más a crear un marco de actuación amplio donde los productores puedan desenvolverse sin requerir constantemente la intervención de organismos oficiales; existe una vía interesante en este sentido, que consiste en crear las bases para una agricultura contractual en aquellos productos susceptibles de transformación industrial y comercial. Tal actuación está prevista en la ley, pero, al igual que otras varias contenidas en ésta, no ha sido suficientemente desarrollada.Por otra parte, el FORPPA es víctima de los confusos canales de comercialización interior de los productos alimenticios. El viejo contencioso entre Agricultura y la CAT provoca toda clase de deficiencias y retrasos en la actuación sobre las estructuras comerciales, ya que no es posible hoy en día separar los temas agrarios de los agroalimentarios; la prueba es que en todos los países civilizados del mundo se tratan conjuntamente por un único órgano administrativo.

Por último, conviene referirse al papel clave que el FORPPA debería ya empezar a jugar ante el eventual ingreso de España en la CEE. Tanto la reglamentación de los productos como la política de comercio interior y exterior habrán de adaptarse a las normas comunitarias. Problemas que hoy en día se estudian en la plaza de Atocha se trasladarán completos a las mesas de negociación de Bruselas. Tantas veces se ha repetido esto que se ha convertido en un lugar común, pero, como muchos otros de carácter general, está sepultado por los temas del día. El FORPPA debe ser más un organismo del futuro que del presente y más un órgano de ordenación que de intervención.

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