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Entrevista:

Edmond Jabès: "La tarea del escritor es conseguir la máximma apertura"

Por primera vez va a ser traducido al castellano un libro de Edmond Jabès, una de las voces más particulares de la poesía y el pensamiento francés. Se trata de El libro de las semejanzas, el primero de una serie bajo este mismo nombre, de la que ya ha aparecido en la editorial francesa Gallimardi, el segundo libro, y está a punto de aparecer el tercero.

Este primer tomo de El libro de las semejanzas está siendo traducido para Alfaguara por José Miguel Ullán, que ya antes había publicado algunas traducciones de poemas de Jabès en varias revistas muy especializadas o formado parte de esos libros que al poeta francés le son especialmente gratos, en los que comparte el poema con la pintura de importantes pintores.El tema de la conciencia judía, de la identidad del pueblo errante, y la noción de escritura y de libro como centro de gravedad de toda una cultura, vertebran la obra de este poeta francés de origen sefardita y nacido en Egipto. Son libros encadenados y difíciles de clasificar, a caballo entre la narración, el poema y el ensayo, que han abierto importantes capítulos de reflexión sobre el lenguaje mismo y han puesto en marcha el proceso, nociones revolucionarias de estructura y construcción del libro. Discípulo confeso de Max Jacob, Edmond Jabésse mantiene apartado de los corrillos mundano literarios parisienses, empeñado en un trabajo que roza la mística y enlaza la vieja sabiduría judía con unas formas de escritura sorprendentes y nuevas. Ausente del panorama español -salvo esas excepciones minoritarias reseñadas- Edmond Jabès ha publicado hasta ahora, además de un primer libro de poemas, El libro de las preguntas, siete tomos de sorprendente unidad, y este El libro de las semejanzas, que supondrá, para el próximo octubre, su verdadera presentación en España.

«El trabajo del escritor -dijo Jabès a EL PAIS- consiste precisamente en la apertura total. Conseguir un libro en que todas las lecturas sean posibles es decir, igualmente verdaderas. En El libro de las preguntas intenté la ruptura con lo que el escritor se obliga a dejar. Es un libro en siete partes, un libro que se prolonga, en el que cada libro va más lejos; el segundo nace y surge de la lectura del primero, y el tercero, del encuentro de los dos, y así. Pero creo que en España, en este momento, no debo hablar de mi escritura, porque no ha sido probada por los libros en castellano. Sería hablar en el vacío. »

En el reciente viaje de Edmond Jabès a Madrid, en el que le fue hecha esta entrevista, el poeta ultimaba detalles para su trabajo con pintores españoles: «He hecho ya un libro hermosísimo con Tàpies para la colección Faia Morgana, en el que él publicaba cinco hermosos grabados y en el que yo he hecho entrar a otros escritores: hablo en realidad de los libros que amo. Ahora, en este viaje, he renovado el contacto con una ser de de intelectuales españoles, viejos amigos y pintores con quienes me gusta trabajar. Por ejemplo, Sempere, con quien haré una serigrafía, Transparencia del tiempo, que se editará en España.»

Sobre la solución de la contradicción entre poema y pintura, especialmente tratándose de esta escritura tan especial, dijo Edmond Jabès: «Efectivamente se trata de universos que divergen. El del escritor, lineal, temporal y abierto hasta lo que pueda. El del pintor, circunscrito al espacio, reunido, cerrado. Todo lo contrario. Mi trabajo consiste en este caso en partir del libro que puede ser ilustrado, y tratar de resolver la contradicción: alcanzar una lectura de todo el libro que puede encerrarse en una sola palabra. El grabado, entonces, se hace desde el libro y se interaccionan ambos. Funciona como una lectura posible.» «Generalmente -sigue Edmond Jabès-, en estos textos funcionan poemas escritos al margen de la producción de los libros que hemos mencionado antes.»

En los próximos meses, y tras haber aparecido ya un número monográfico de la revista francesa Change, dedicado a Edmond Jabès, y después de que son ya conocidas las opiniones que la poesía singular de este hombre merece a críticos y escritores tan estrictos como Levinnas, Blanchot, Caillois, René Char, Derrida, Serge, Nadeau o Faucheran, se publicarán importantes estudios de Adolfo Fernández Zolla, Josef Guglielmi y Michel Leiris sobre su escritura. «La interrogación del nombre -resume Jabès en su último libro- perseguida de libro en libro, desde el Libro de las preguntas, del que El libro de las semejanzas no hacía sino tomar el relevo, no es más que nuestro propio e implacable cuestionamiento, a través de la palabra que nos atrae y nos rechaza al mismo tiempo.

* Este artículo apareció en la edición impresa del Sábado, 24 de junio de 1978