Reportaje:

La actual poIítica de repoblación forestal atenta contra la Naturaleza

El consumo de madera en España se incrementa progresivamente. La producción, sin embargo, no lo hace a un ritmo tan elevado. La respuesta oficial a este problema ha sido la repoblación forestal masiva. Esta política ha chocado con el equilibrio ecológico de nuestros montes, ya que las especies utilizadas en la repoblación son árboles foráneos de crecimiento rápido. Los ecologistas consideran, por un lado, que la repoblación debe de hacerse con especies autóctonas, aunque sean de crecimiento lento, y por otro, que España debe asumir las limitaciones de sus recursos y reducir su consumo de papel, evitando el derroche y emprendiendo el reciclaje del mismo a gran escala. Benigno Varillas informa sobre el problema.

Un autodenominado Comando Irrintzi ha amenazado con destruir todas las plantaciones de pinos insignis especie arbórea con la que se ha repoblado gran parte del País Vasco, si las diputaciones de las cuatro provincias vascas no toman, en el plazo de seis meses, alguna medida para solucionar los graves problemas que estos causan a la tierra.Este comando, según un comunicado que ha hecho llegar a la Diputación Foral de Guipúzcoa, se ha creado para la defensa ecológica del País Vasco y «como consecuencia de la vergonzosa e inadmisible pasividad de las diputaciones vascas ante la masacre ecológica que asola Euskadi».

La advertencia es inquietante si se piensa en las 111.091 hectáreas de monte repoblado que fueron quemadas en 1975, lo que supuso unas pérdidas valoradas en unos 4.000 millones de pesetas. En los últimos cinco años los incendios forestales afectaron a más de medio millón de hectáreas del territorio español.

Fuentes oficiales consideran que de los 2.088 incendios ocurridos en 1977, el 25 % fueron provocados. Este porcentaje fue bastante mayor en los casi 9.000 incendios que se declararon en los bosques españoles durante los años 1975 y 1976.

Santiago Castroviejo, botánico, opina en el libro Ecología y política en España, editado recientemente, que en Galicia más del 80 % de los incendios forestales son provocados.

La explicación a esta acción destructiva reside en la misma política de repoblación forestal que la Administración española ha impuesto durante los últimos cuarenta años. Según Castroviejo, la política de activar a toda costa las repoblaciones en todo el Estado español, en cualquier punto de su geografía donde las condiciones permitiesen el crecimiento de los árboles, sin detenerse a analizar profundamente las condiciones biogeográficas de cada región, se mantiene desde los primeros años del franquismo hasta la actualidad, y se fue incrementando al tiempo que también incrementaba su poder el oligopolio de la industria transformadora (maderas, celulosas y sus derivados).

Es decir, que de las múltiples utilizaciones que el monte de una determinada zona ofrece -esparcimiento, producción y conservación- la Administración, a través del Patrimonio Forestal del Estado antes, y el Icona ahora, en la práctica, explotan únicamente lo forestal.

Así, durante 1973 se repoblaron 68.179 hectáreas de bosque mientras que para la creación de pastizal no fueron dedicadas más que 1.436 hectáreas.

Estas repoblaciones se realizan sobre diferentes tipos de montes en cuanto a su régimen de propiedad. Si se trata de terrenos de propiedad privada, es el propietario quien, a través de un contrato, debe solicitar del Icona un consorcio por el cual la Administración se compromete a realizar la plantación de especies que sus técnicos determinen y a su total mantenimiento, cuidado y explotación hasta que llegue a cubrir los gastos (teóricos) de inversión, luego, la explotación del monte repoblado corresponde a su dueño.

De este modo, el propietario, que no explota la finca en la mayoría de los casos (absentismo) se encuentra con que después de unos ocho años de firmado el consorcio, y sin realizar inversión alguna, recibe su finca con árboles creciendo qué lo único que le producen son beneficios y le liberan además de la contribución.

Consecuencias de las repoblaciones

Otra forma de realizar las repoblaciones es utilizando los montes propiedad del Estado. Por último, y este es uno de los orígenes de los incendios provocados, el Icona ha utilizado también para sus repoblaciones forestales los denominados Montes del común de vecinos, hasta el momento de la repoblación explotados como zona de pastos comunales. Este consorcio entre la Administración y los municipios priva a los vecinos de estos montes sin aportarles nigún beneficio.La respuesta lógica a este sistema de usurpación de tierras comunales es, sencillamente, eliminar los pinos mediante la quema.

Pero a la injusticia cometida con los campesinos de los montes comunales se uñe ahora una nueva motivación para incendiar los bosques de la repoblación. En su comunicado, antes mencionado, el comando Irrintzi, que asegura no ser terrorista, pide a las diputaciones que hagan una campaña para que el pueblo vasco cuide su tierra y se convenza del error que supone el monocultivo del pino insignis, por la ruina que produce en la tierra.

En nuestro país las repoblaciones forestales se llevan a cabo casi exclusivamente con especies pertenecientes a dos géneros: Pinus y Eucalyptus y además en cada zona concreta se repuebla con una sola especie dando lugar a un cultivo monoespecífico.

En 1974 el 82,5 % de la superficie se ha repoblado con coníferas (pinos), el 15,7 % con eucaliptus y el 1,8 % restante con frondosas diversas.

Desde el punto de vista científico, afirma Santiago Castroviejo, las repoblaciones, tal y como se vienen haciendo, producen graves alteraciones ecológicas, cuyas consecuencias no son del todo previsibles, pero que, claramente, apuntan hacia la esterilidad del terreno y desaparición definitiva de gran cantidad de los elementos constituyentes de nuestra fauna y flora autóctona.

Cuando la repoblación se realiza con las técnicas adecuadas y en zonas con escasa cobertura vegetal, entonces, efectivamente, protegen el suelo de la erosión física; pero cuando se realiza sobre zonas que tienen una densa cobertura de vegetación natural el problema es muy diferente, ya que para implantar las nuevas especies forestales se procede previamente a la tala, quema o saca de dicha vegetación natural, aterrazando las laderas con potentes bulldozers, con lo que se deja parte del terreno, durante un período más o menos prolongado, desprovisto de toda cubierta vegetal, expuesto a las lluvias y a las consecuencias de arrastre que estas llevan consigo, tales como invasión de cultivos, aterramiento de embalses y desaparición del horizonte superior del suelo, precisamente el de mayor fertilidad.

No obstante, donde los daños son más graves es en el procesó de humificación y de incorporación de la mateira orgánica al suelo. Por un lado, los monocultivos de coníferas y eucaliptus reducen el balance de agua más que los bosques planifolios que han reemplazado, fenómeno que hace reducirse los caudales de los arroyos de estas zonas, especialmente durante el verano.

Por otra parte, la vegetación natural de una zona es la que, mejor que ninguna otra, ha conseguido adaptarse a las peculiares condiciones de ese medio y la que ha desarrollado unos procesos de enriquecimiento del ecosistema con una mayor eficacia. La repoblación con pino de áreas ocupadas previamente por robles provoca un notable aumento de la acidez del suelo.

Todo este problema se agrava cuando para repoblar se utilizan especies foráneas como las frecuentemente empleadas en España, tales como Pinus insignis, de origen americano, y, sobre todo, diferentes especies del género eucaliptus, que por su origen australiano, es de ecología muy diferente a la de los árboles europeos. Mientras que en muchos países europeos el eucaliptu apenas es utilizado por su peligrosidad ecológica, en España el Icona repuebla sin cesar nuestra geografía con esta especie.

* Este artículo apareció en la edición impresa del lunes, 20 de febrero de 1978.

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